Este pueblo de la Sierra riojana llamó la atención a la BBC por una tradición de Semana Santa única en el mundo

En un rincón de la sierra riojana de Cameros, un pequeño pueblo guarda un tesoro singular: una sarga flamenca del siglo XVI 

Villoslada de Cameros
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Luis Ulargui

Colaborador

Hace unos años, un equipo de la BBC se adentró entre montes y hayedos hasta un rincón remoto de La Rioja. Por raro que parezca, no buscaban bodegas ni pueblos de rancio abolengo, tampoco peregrinos. Iban tras una historia que apenas había salido de los recovecos de esta Sierra de Cameros y de la que sólo hablaban los más viejos del lugar. Buscaban una tela gigantesca que, una vez al año, descendía desde lo alto de una iglesia para cubrirlo todo de color y misterio.

Fue en Villoslada de Cameros donde la encontraron, y donde todavía hoy puede descubrirla el viajero: una de las más grandes y singulares sargas o telas de Semana Santa que se conservan en España. Allí, entre bosques y silencio, la tradicional sarga de Villoslada se contempla tanto como una pieza de arte, y como parte de la memoria desplegada de las gentes de este pueblo. Un velo que cada año por la Semana de Pasión se descuelga y vuelve a llenar la iglesia gracias a sus vecinos que se niegan a que sus hilos queden raídos por el tiempo. Cada Semana Santa, la Sarga se desprende del polvo que la quietud y el tiempo han depositado en ella para mostrarse con una mezcla de orgullo y recogimiento laico. Una forma silenciosa de recordar que la memoria de estos pueblos no se desvanece en el olvido de la despoblación.

Casona de Villoslada De Cameros Casona de Villoslada de Cameros / Luis Ulargui

Villoslada de Cameros, un pueblo con corazón de lana

Hay pueblos que se descubren ex profeso porque el camino termina allí. Villoslada de Cameros es uno de ellos. Situado en pleno corazón del Parque Natural Sierra de Cebollera, en el curso alto del río Iregua, este caserío de menos de cuatrocientos habitantes es una lección de geografía viva y supervivencia.

El casco urbano conserva la dignidad de los siglos pasados impregnada en sus casonas, las cuales fueron levantadas cuando la lana merina convirtió a esta sierra riojana en una de las comarcas más prósperas de Europa. En la parte alta del pueblo, dominando todo el caserío, la iglesia parroquial, remodelada en el siglo XVII sobre restos románicos. De aquella primera fábrica de fe quedan la torre, la portada y algunos canecillos que miran al valle con gesto milenario.

Pero Villoslada no es solo arquitectura. También es memoria industrial. A las afueras, a los pies de un incipiente río Iregua, se alzan los restos de la Real Fábrica de Paños y del antiguo lavadero de lanas, un edificio de más de 2.000 metros cuadrados que llegó a albergar medio centenar de telares movidos por la fuerza hidráulica de las vivarachas aguas del río. De aquí salían cada año miles de varas de paño con destino a Andalucía, Galicia y a distintos mercados europeos.

Las telas del Cameros eran conocidas por todo el continente. Aquellas ricas telas eran sinónimo del buen hacer de sus artesanos, elaboradas con lana merina de una calidad excepcional. Una prosperidad que explica que, en pleno siglo XVI, un pueblo serrano pudiera encargar una obra monumental en Amberes.

Villosladasarga 3 La Sarga de Villoslada de Cameros / Luis Ulargui

El velo que lo cubre y lo revela todo

Entrar en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Sagrario durante la Semana Santa es una experiencia diferente. Apenas poca luz en el interior. Y en el altar mayor, donde uno esperaría encontrar un retablo barroco, aparece algo inesperado: una inmensa tela pintada que lo cubre todo por completo. Ante nosotros la afamada Sarga de Villoslada.

¿Y qué es una Sarga de Semana Santa? Es un gran lienzo de lino que, desde la Edad Media y especialmente tras el Concilio de Trento, se utilizaba para ocultar los retablos durante los días de la Pasión. Este gesto tiene un significado simbólico: que el brillo no distraiga, y que todo aquel, devoto o ateo, sea invitado al recogimiento y que todas las miradas se centren en lo esencial, en la historia de la Pasión. Hoy ante esta sábana santa uno percibe esa curiosa dualidad de esta Sarga única: la de querer ocultar y, al mismo tiempo, revelar.

La sarga de Villoslada es una pieza excepcional. Pintada en Amberes hacia 1560, mide más de diez metros de alto por ocho y medio de ancho. Es una de las sargas más grandes conservadas en España y uno de los lienzos de mayor tamaño que pueden contemplarse en el lugar para el que fueron creados. Está compuesta por cinco piezas de lino sobre las que se aplicó un pigmento mezclado con gelatina de huesos diluida en agua. En sus diecisiete escenas se narra la Pasión de Cristo, desde la Última Cena hasta la Crucifixión.

Lo extraordinario no es solo su tamaño. Frente a la austeridad gris que caracteriza a muchas sargas españolas y europeas, la de Villoslada despliega una policromía vibrante, propia de la pintura flamenca del siglo XVI. También llaman la atención sus anacronismos históricos pintados: los enemigos no aparecen como romanos sino como peligrosos otomanos, y los personajes visten a la moda flamenca del momento. Un recurso visual pensado para acercar, sencilla y educativamente, la historia sagrada al público de la época.

La Sarga De Cameros 4 Detalle de la Sarga de Villoslada de Cameros / Luis Ulargui

Del olvido al milagro civil

Como tantas tradiciones, la sarga cayó durante años en el olvido. Con la llegada de nuevos aires a la iglesia tras el II Concilio Vaticano dejaron de cubrirse los retablos mayores durante la Semana Santa y esta tela sagrada fue guardada en un desván. Con el tiempo, muchos pensaron que se había perdido para siempre. Hasta que, en 1994, durante unas obras en el tejado, apareció de nuevo enroscada sobre sí misma, dormida entre el polvo, soñando despertar y volver a ser desplegada algún día.

Fue restaurada y devuelta a su lugar simbólico. Desde entonces, cada Semana Santa, vuelve a extenderse sobre el retablo de la iglesia de Villoslada de Cameros. Solo durante esos días puede contemplarse en toda su magnitud, tal y como fue concebida hace casi cinco siglos.

Sarga Villoslada 1 Raquel Manzanares Copy Lariojaturismo Representación Pasión de Villoslada de Cameros / Copy La Rioja Turismo

Cuando la pintura cobra vida: La Pasión Viviente

El Sábado Santo, la sarga deja de ser fondo y un simple objeto textil de ocultación para convertirse en escenario de revelación y de todo lo visible. A sus pies, la Asociación Cultural y Teatral La Colodra representa La Pasión. Más de cuarenta vecinos participan en una puesta en escena que combina vestuario cuidado, iluminación precisa y música en directo. La representación no busca competir con la pintura, sino dialogar con ella.

Los trajes inspirados en los personajes del siglo XVI, siguen el mismo anacronismo que aparecen en la tela, como guiño histórico. En algún momento, con las luces y los actores quietos, cuesta distinguir quién está pintado y quien es el actor de verdad.

Foto Almazuelas Casas Pradillo 1 Copy Oficina De Turismo De Cameros Almazuelas colgadas en balcones de la Sierra de Cameros / Oficina de Turismo de Cameros

De telas sagradas a telas populares: el arte de la almazuela

La historia textil de Villoslada no termina en su sarga religiosa. Si aquella fue un encargo excepcional, existe otra tradición que forma parte, desde hace siglos, del latido cotidiano de la sierra: las almazuelas.

Estas piezas textiles, equivalentes al patchwork anglosajón, se confeccionan cosiendo retales de telas para formar dibujos geométricos de vivos colores. La palabra almazuela aparece documentada en La Rioja durante el siglo XVII y deriva de almozala, reminiscencia árabe y medieval para designar a la pieza que se usaba de colcha cubrecama. En una tierra donde la lana era riqueza y la fábrica de paños generaba abundantes sobrantes, las mujeres cameranas aprendieron a convertir los desechos textiles en belleza.

Sin compás ni cartabón, solo con aguja e hilo, trazaban mosaicos de tela que servían como sencillas mantas, manteles o tapices. Eran piezas de aprovechamiento, sí, pero también de identidad. Cada retal guardaba la memoria de una prenda anterior; cada diseño, la creatividad silenciosa de quien lo cosía.

Hoy, en Villoslada y otras poblaciones serranas cercanas, talleres y asociaciones mantienen viva esta artesanía. Las almazuelas han rejuvenecido: los colores son más audaces, los formatos más contemporáneos, pero el espíritu sigue siendo el mismo. Del mismo modo que la sarga cubre el retablo para proteger y enseñar, la almazuela cubre la cama o la pared para abrigar y narrar la historia más popular de esta sierra riojana.

Fotos: La Rioja Turismo / Oficina de Turismo de Cameros / Luis Ulargui

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