Tradicionales de Extremadura, estos dulces especialmente presente en la repostería casera de algunas zonas rurales y muy ligado a la cocina de Cuaresma y Semana Santa.
Como ocurre con muchos dulces fritos de estas fechas, nacen de una masa sencilla preparada a base de harina, huevos, ralladura de limón y anís, que se fríe en aceite y se termina con azúcar y canela.
Su nombre hace referencia a la forma en espiral o retorcida que se les da con la ayuda de unos cilindros antes de freírlos, similar a un tirabuzón. Aunque no son tan conocidos como otros dulces extremeños, forman parte de ese amplio repertorio de recetas tradicionales que se preparaban en casa para celebrar estas fechas.
Primero calentamos el aceite de oliva con el anís en grano. Colamos el aceite y reservamos.
Mezclamos la harina con la ralladura de limón y la sal.
Agregamos los huevos, el anís dulce, el aceite y el vino blanco. Removemos bien hasta obtener una masa homogénea.
Formamos una bola, cubrimos con film, y dejamos reposar 30 minutos en la nevera.
Estiramos la masa con un rodillo, y cortamos tiras de 1 cm de grosor a lo largo. Trabajamos las tiras con las manos para formar una especie de churros finos y alargados.
Enrollamos estos churros alrededor de los cilindros previamente engrasados. Freímos los tirabuzones hasta que queden dorados. Dejamos enfriar sobre papel absorbente y los desmoldamos cuidadosamente.
Pasamos los tirabuzones por una mezcla de azúcar y canela y servimos.
Con qué acompañar los tirabuzones dulces
Como dulce típico de Cuaresma, podrás acompañar estos tirabuzones con otras preparaciones de la víspera como unas torrijas de leche o unas rosquillas caseras.
En DAP | Flores fritas
En DAP | Leche frita