El pueblo medieval de casas blancas anclado en el tiempo, perfecto para desconectar en la naturaleza, comer jamón y con un dulce único en España

Escondido entre pinares en plena sierra, este pequeño y encantador pueblo de Teruel es uno de los más bonitos de España

Linares De Mora
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Liliana Fuchs

Editor

Enclavado en plena sierra de Gúdar, en la provincia de Teruel, Linares de Mora sorprende al visitante cuando surge su estampa al doblar la curva de la carretera que lleva a sus dominios. Un pueblo encaramado en el terreno montañoso desde el que parece estar custodiando el paisaje desde hace siglos, con sus inconfundibles casas blancas de tejas rojas, calles de piedra empinadas y los vestigios de un castillo que revelan el pasado templario de la villa.

Situado a menos de 100 km de la capital de la provincia, para llevar hasta Linares de Mora hay que adentrarse en la comarca de Gúdar-Javalambre y ascender hasta una altitud de más de 1300 m, atravesando los frondosos pinares que casi guardan el pueblo como un secreto. Su pintoresco trazado urbano, lleno de calles intrincadas y recovecos que se adaptan al espacio rocoso sobre el que se asienta, apenas ha cambiado en varios siglos, por lo que llegar hasta él es como viajar en el tiempo.

De origen árabe, el pueblo adquirió verdadera entidad en la época medieval, cuando el rey Alfonso VII conquistó la zona en el siglo XII y le dio el título de villa. Durante un tiempo la defensa de la la población estuvo a cargo de la orden del Temple, que protegieron la villa desde el castillo encaramado en lo alto de la ladera más alta, junto al recinto amurallado que resguardaba entonces a sus habitantes. Hoy se puede recordar el pasado templario con las ruinas que se han conservado del castillo y algunos vestigios de las murallas.

Linares Vistas

Pero lo que sí ha conservado todo su encanto medieval y su peculiar carácter es el pueblo en sí, con su laberíntico entramado de calles empinadas, callejuelas, plazas, escaleras, portales, arcos y plazuelas, todo salpicado de monumentos y detalles que revelan el pasado histórico y la vida de sus vecinos, como las propias casas de piedra, con sus paredes blancas, aleros, vigas de madera y herrajes. Linares de Mora fue declarado Conjunto Histórico Artístico en 1982 y Bien de Interés Cultural (BIC) en 2001; además forma parte de la red de los Pueblos más bonitos de España.

De su patrimonio arquitectónico hay que destacar, además de las ruinas del castillo, la iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción, barroca, punto de referencia del centro histórico por su monumentalidad, su situación elevada y su gran torre, separada unos metros del cuerpo de la propia iglesia. También merece la pena acercarse a conocer a su hermana más pequeña, la Iglesia parroquial Nuestra Señora de la Asunción, de una única nave, y las numerosas ermitas que se distribuyen alrededor del pueblo, cada una con un encanto propio y que permiten explorar los alrededores.

Pero volviendo al propio pueblo, destacan los tres grandes portales que dan acceso a distintas zonas del casco histórico, así como el Ayuntamiento, el viejo Hospital y los antiguos lavaderos con su correspondiente fuente de estilo medieval. 

Linares de Mora es, además, un destino ideal para disfrutar de la naturaleza, pues de su territorio partes numerosas rutas de senderismo para todos los niveles, con paseos muy agradables entre los pinares y ríos que cubren la sierra; forma parte de la Red Natura 2000. Imprescindible es la visita del Pino del Escobón, declarado Árbol Singular de Aragón y que cuenta con más de 300 años de edad; se encuentra en una zona acondicionada como merendero muy agradable para descansar. Además, la cercana Cueva Mona es otro lugar emblemático, al que recientemente se ha incorporado una espectacular vía ferrata que incluye un puente tibetano.

Horno

También es un pueblo para disfrutar de la gastronomía de la zona. De su patrimonio culinario hay que mencionar la importancia que tienen los productos que salen del propio bosque, como son la trufa negra y las numerosas setas en sus diferentes temporadas, pero si hay un producto estrella en Linares de Mora es, como en toda la provincia, el jamón de Teruel, que además es el primer jamón en obtener la Denominación de Origen Protegida de España.

Tampoco hay que irse del pueblo sin visitar la panadería local, El Regajo, un verdadero obrador de los de antes con su horno de piedra donde siguen elaborándose productos artesanos de panadería y repostería local. Además de sus panes, son famosas sus empanadas y empanadillas, y además preparan una especialidad local única en todo el país, los testamentos. Se trata de un dulce con forma de pañuelo formado por finas capas de pan ligeramente hojaldradas con aceite y azúcar.

Imágenes | Ayuntamiento Linares de Mora - Horno El Regajo

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