El instalador Miguel Ángel Rojas: “Apagar y encender el aire acondicionado no aumenta el consumo”

El experto desmonta uno de los mitos más repetidos del verano y aboga por usarlo según las necesidades de cada momento

Joana Costa Periodista
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Joana Costa

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Cada verano vuelve la misma discusión a miles de hogares: si es mejor mantener el aire acondicionado funcionando durante horas o apagarlo cuando la habitación ya está fresca para volver a encenderlo más tarde. La idea de que cada arranque dispara el consumo sigue muy extendida, pero los profesionales del sector insisten en que esa creencia no siempre se corresponde con la realidad.

Miguel Ángel Rojas, instalador y miembro del Gremio Metropolitano de Barcelona, explica que los equipos domésticos de aire acondicionado funcionan de manera muy diferente a otros sistemas de climatización. En su opinión, encender el aparato cuando hace falta y apagarlo cuando deja de ser necesario no supone un gasto extra ni perjudica su funcionamiento.

Según el técnico, el sistema de refrigeración permite precisamente esa flexibilidad de uso. Una persona puede llegar a casa, refrescar el ambiente, apagar el equipo cuando alcanza una temperatura confortable y volver a ponerlo en marcha unas horas después sin que eso implique un consumo superior. De hecho, considera, en declaraciones a Rac1, que mantener el aparato funcionando durante largos periodos por miedo a un supuesto sobrecoste en el siguiente encendido carece de sentido.

El especialista recuerda que este razonamiento no debe trasladarse a todos los sistemas de climatización. "Apagar y encender el aire acondicionado no aumenta el consumo; en muchos casos es la forma más eficiente de utilizarlo", afirma.

Algunas instalaciones de calefacción por agua tienen una elevada inercia térmica y funcionan de forma más eficiente manteniendo una temperatura constante, pero el comportamiento de un aire acondicionado doméstico es completamente distinto.

La ventaja de los equipos inverter

No obstante, a esta explicación se contrapone una característica importante de los aparatos más modernos. La mayoría incorporan tecnología inverter, un sistema que adapta de forma automática la velocidad del compresor a las necesidades reales de refrigeración.

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En lugar de funcionar siempre a máxima potencia, el compresor reduce su intensidad cuando la estancia alcanza la temperatura programada, manteniendo el confort con un consumo energético mucho menor que el de los equipos convencionales que trabajan mediante continuos ciclos de encendido y apagado.

Por este motivo, muchos fabricantes recomiendan seleccionar una temperatura razonable (en torno a los 25 o 26 grados durante el verano) y activar el modo ECO o el programa de ahorro energético cuando esté disponible. De este modo, el aparato regula su funcionamiento por sí mismo y evita consumos innecesarios sin renunciar al confort.

Programación horaria

La programación horaria y el control mediante aplicaciones móviles también permiten optimizar el uso. Cada vez más equipos pueden activarse antes de llegar a casa o apagarse automáticamente durante la noche, evitando que permanezcan funcionando cuando la vivienda está vacía.

En cualquier caso, la clave para reducir la factura eléctrica no pasa por mantener el aire acondicionado encendido durante todo el día, sino por utilizarlo cuando realmente es necesario y dejar que la electrónica de los modelos inverter gestione el esfuerzo del compresor. Un uso inteligente, acompañado de temperaturas moderadas y modos de ahorro, suele ofrecer mejores resultados que intentar enfriar la vivienda sin interrupción.

Fotos | En Pexels: Jakub Zerdzicki y Max Vakhtbovych.

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