Todos los expertos en climatización recomiendan lo mismo: combinando ventilador, aire acondicionado y ventanas se consume hasta 25 veces menos de electricidad

Reservar el aire acondicionado para cuando realmente hace falta permite aprovechar mejor el ventilador

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Joana Costa

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Abrir las ventanas en cuanto cae el sol es uno de esos gestos que hacemos casi sin pensar en verano. Pero la hora ya no debería decidir cuándo ventilar la casa: debería hacerlo el termómetro. Si fuera sigue haciendo más calor que dentro, abrir puede conseguir justamente lo contrario de lo que buscamos.

La estrategia empieza durante las horas más frescas. Cuando la temperatura exterior es inferior a la de casa, abrir ventanas, especialmente si podemos generar ventilación cruzada, permite evacuar parte del calor acumulado. 

En cuanto el exterior empieza a calentarse, toca cerrar y proteger las habitaciones del sol con persianas, toldos o cortinas. Entre esa ventilación natural y encender el aire acondicionado aparece el ventilador. Un modelo doméstico de unos 60 W consume alrededor de 0,06 kWh por cada hora de funcionamiento. 

Así, en determinadas comparaciones de expertos, su consumo puede ser unas 25 veces inferior al de un equipo de aire acondicionado, aunque la diferencia real depende de cada aparato.

Y para explicar este hecho hay una razón evidente: no hacen el mismo trabajo. El aire acondicionado enfría el ambiente, mientras que el ventilador simplemente mueve el aire y favorece que nuestro cuerpo pierda calor, por lo que puede hacernos sentir más frescos aunque la temperatura de la habitación prácticamente no cambie.

Por eso ambos sistemas también pueden utilizarse juntos. El movimiento del aire generado por un ventilador puede mejorar la sensación de confort y permitir utilizar el aire acondicionado con una temperatura de consigna menos baja, evitando exigirle más de lo necesario.

El problema aparece durante las noches tropicales, cuando el exterior apenas refresca. En esas situaciones, aquello de dormir con todas las ventanas abiertas pierde sentido si el aire de la calle está más caliente que el interior. Precisamente por ello, antes de abrir, basta con comparar las dos temperaturas.

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Interior versus costa

En cuanto a las zonas del interior, donde la temperatura suele caer más durante la madrugada, ventilar de noche continúa siendo especialmente útil. En ciudades y áreas costeras con noches muy cálidas, en cambio, puede interesar conservar durante más tiempo el fresco conseguido dentro de casa.

La rutina cambia así según lo que marque el termómetro de dentro y de fuera: ventanas cuando fuera está más fresco, ventilador mientras resulte suficiente y aire acondicionado cuando las otras medidas ya no permiten mantener una temperatura confortable. No hace falta escoger un único aliado para todo el verano; precisamente combinarlos es lo que puede evitar que el aire acondicionado trabaje durante horas innecesariamente.

Foto | En Pexels: Trammese,

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