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Una ruta gastronómica por Flandes, Bélgica

Una ruta gastronómica por Flandes, Bélgica
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Tras un fin de semana en las ciudades de Amberes y Gante, he podido hacerme una idea de sus platos más tradicionales y descubrir muchas cosas curiosas e interesantes. Por eso aquí os presento una ruta gastronómica por Flandes, Bélgica en la que os enseñaré mis descubrimientos gastronómicos en esta región europea.

Así que llega el momento de hacer balance y contaros mi experiencia que ha sido realmente sorprendente en lo gastronómico. Al hablar de la gastronomía de Flandes tenemos que incluir muchas más cosas de las que nos imaginábamos a priori.

Mi primer pensamiento sobre "comer en Bélgica" me lleva a las imágenes de mejillones y patatas fritas pero tras el fin de semana que pasé por allí, en el que pude descubrir muchos más platos interesantes mi idea ha cambiado bastante. Como primera noción, los belgas dicen que su gastronomía es como la cocina francesa, en cuanto a que es muy elaborada y de calidad, y que es como la cocina alemana en lo abundante. Vamos a verlo.

Las patatas fritas

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Parece ser que los belgas inventaron las patatas fritas ya que este tubérculo hasta entonces se comía solamente cocido. En los años de abundancia, era tradición freír pescado del rio Escalda, el gran río que baña Amberes, pero en unos años de hambre, se les ocurrió cortar las patatas en forma de pescaditos, (alargadas) y freirlas para engañarse como si fueran boquerones o pescados similares.

Así me contaron que surgió el descubrimiento y desde entonces las patatas son una delicia que disfrutamos en todo el mundo. En la Primera Guerra Mundial, los belgas las hacían en las trincheras y los americanos, al oírles hablar en francés comenzaron a llamaras french fries o patatas francesas, pero no es un invento francés sino de los flamencos.

Para hacer unas patatas fritas perfectas, se recomienda esta técnica: Cortar las patatas y congelarlas un día o dos. Después hay que freírlas en dos tiempos: una primera sesión a 140º para que queden blanditas por dentro y después, se escurren y una segunda sesión en la que se meten en otra freídora a 190º para que queden muy crujientes por fuera.

Realmente están deliciosas y en todos los restaurantes e incluso en camiones de Street-Food siempre tomas patas de calidad. Una de las más curiosas combinaciones es la de tomarlas con salsa de asado de carne, al que también puedes añadir mayonesa. Es un curioso sabor que sorprende.

Otras aportaciones gastronómicas de Bélgica

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La gastronomía belga, en especial la de la zona flamenca, está llena de aportaciones a la gastronomía mundial. Me resultó curioso saber que las endivias, fueron un descubrimiento de M. Beziers, un empleado del jardín botánico de Bruselas, que descubrió de forma casual que las raíces de achicoria recubiertas con una capa de tierra rebrotaban en oscuridad formando una planta de hojas blanquecinas y alargadas y sueltas que, al no tener la luz por cultivarse enterrada, no tomaba color. Así nació la endibia, que tanto me gusta.

Por supuesto, si pensamos en la gastronomía belga, hay que destacar la calidad de los panes, las deliciosas galletas speculoos, y su bollería, que incluso hace que pequeños comercios como el de la foto tengan colas en la calle para comprar sus panes y bollos tradicionales.

También es muy destacable la cultura flamenca sobre la cerveza que hace que cada ciudad tenga su cerveza propia, que ha de tomarse en un vaso específico y que cualquier bar o pub que se precie tenga como mínimo 40 o 50 clases de cerveza, lo cual es una maravilla para los aficionados a esta bebida.

Otro producto que no podemos olvidar son los gofres, que se pueden tomar también en bonitas cafeterías con un servicio impecable o comprar en la calle en muchos puestos callejeros donde se elaboran en el momento a la vista del cliente. Los más tradicionales llevan el topping de chocolate caliente y un buen pegote de nata montada.

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Un curioso producto que no conocía son los pasteles con forma de "nariz" o gominolas de Gante, que se encuentran en numerosos puestos callejeros y que son extremadamente dulces.

También es destacable la mostaza, un ingrediente que incluso se puede comprar a granel y que se caracteriza por una potencia y un sabor intensísimos, mucho más que la de Dijon o las mostazas británicas. Ya prepararé alguna receta con la mostaza que adquirí en Gante.

Platos típicos de la gastronomía de Flandes

Las croquetas de camarones son muy peculiares. Tienen un sabor intenso a marisco y son cremosas como las croquetas de nuestro país. Incluso se denominan así Croquettes, aunque allí se toman como primer plato más que como un aperitivo. Si estáis en Brujas, Gante o Amberes, tenéis que pedirlas.

Otro de los platos más afamados de la gastronomía de Flandes es la Carbonada flamenca un guiso de carne muy tierno y con mucho sabor que se consigue guisando la carne con cerveza. La primera carbonada que pruebas es inolvidable y su sabor queda persistente en la memoria.

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Me llamó mucho la atención probar los Waterzoi, unos caldos laboriosos hechos con apio, cebolla y nata, con otras verduras que la tradición decía que se debe tomar con pescado y marisco. Es una especie de guiso marinero, cremoso y espeso que ahora también se ofrece de pollo en lugar de hecho con pescado. Pude probar ambos y me parecieron igualmente deliciosos, aunque si he de elegir, me quedo con el tradicional de pescado.

Otro plato tradicional es un puré (que puede ser de patatas o patatas y verduras) sobre el que se colocan unas salchichas y se sirve casi como plato único. Aunque su aspecto no es muy "elegante" su sabor es delicioso y resulta una gran opción para elegir en un viaje por las tierras belgas.

Y por supuesto... el chocolate

Gante

Hablar de la gastronomía de Flandes tiene necesariamente que incluir sus chocolates. Afamados chocolateros como Dominique Persone, Pierre Marcolini o las tiendas de Godiva o Leonidas, tienen sus tiendas y talleres que se pueden visitar. Como hablaremos en un post posterior sobre los chocolates de Gante, símplemente los menciono como otra de sus maravillas gastronómicas.

En un próximo post os enseñaré el restaurante que más me gustó en el recorrido por Flandes, un restaurante de Amberes francamente bueno donde disfrutamos de un menú excelente, muy elaborado, bien presentado y maridado con té, algo realmente sorprendente que os contaré con detalle. De momento, espero haberos dejado buen sabor de boca con esta primera entrega de la ruta gastronómica por Flandes.

Nota: Los gastos de desplazamiento y manutención del editor durante este viaje han sido cubiertos por Turismo de Flandes. Puedes consultar nuestra política de empresas aquí

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