Hubo un tiempo en el que el papel pintado parecía condenado a quedarse atrapado entre pisos de los años 80 y recuerdos de flores imposibles en casa de los abuelos. Ahora ocurre justo lo contrario. Ha vuelto con fuerza al interiorismo contemporáneo y aparece tanto en apartamentos pequeños como en proyectos de alto nivel.
El problema es que mucha gente descubre demasiado tarde algo bastante importante: elegirlo bien no es tan sencillo como guardar una foto bonita de Pinterest. La arquitecta e interiorista Pilar García Ferrer, conocida en redes como Pils Ferrer, lleva tiempo hablando precisamente de eso en sus vídeos de Instagram.
Duda de estampados
En una de sus publicaciones resume una idea bastante clara: "Todo el mundo dice que el papel pintado lo cambia todo, pero nadie te explica cómo elegirlo". Una frase que conecta bastante con quienes terminan dudando entre estampados, texturas o colores delante de una pantalla llena de muestras aparentemente idénticas.
Su cuenta de Instagram @pilsferrer es una especie de guía rápida sobre materiales, combinaciones y distribución de espacios. Allí comparte tanto proyectos completos como pequeños consejos cotidianos relacionados con iluminación, textiles o revestimientos.
Uso real
Uno de los puntos en los que más insiste la arquitecta es que el papel pintado debe elegirse según el uso real de cada estancia y no únicamente por estética. En espacios húmedos o más sufridos, como cocinas o baños infantiles, recomienda papeles vinílicos por su resistencia y facilidad de limpieza. Son modelos pensados para soportar salpicaduras, humedad y limpieza frecuente sin deteriorarse rápidamente, según Arquitectura y Diseño.
La lógica cambia completamente en dormitorios o salones. Ahí, según explica en varios de sus vídeos, existe más libertad decorativa porque el desgaste es menor y el objetivo pasa más por crear atmósfera que por resistir un uso intensivo.
En estos espacios apuesta especialmente por acabados textiles, efectos lino o pequeños patrones geométricos discretos que aporten textura sin saturar visualmente la habitación.
Opciones neutras
La clave, según Ferrer, está precisamente en evitar uno de los errores más frecuentes: escoger diseños demasiado agresivos que cansen rápido. Por eso suele recomendar opciones atemporales y neutras para quienes dudan o no quieren asumir demasiados riesgos decorativos. En muchos de sus proyectos aparecen rayas finas, pequeñas espigas o acabados naturales que transforman el espacio sin convertir cada pared en un catálogo excesivamente protagonista.
En redes sociales también insiste bastante en una idea práctica que muchas veces pasa desapercibida. El papel pintado no solo cumple una función estética. También ayuda a proteger paredes y a mantenerlas mejor conservadas frente a roces o pequeñas marcas cotidianas. Este es uno de los motivos por los que ha dejado de verse únicamente como un recurso decorativo y se ha integrado cada vez más en proyectos residenciales completos.
Parte de este nuevo auge tiene bastante relación con las tendencias actuales de interiorismo cálido y doméstico. Frente a los espacios excesivamente minimalistas de hace unos años, vuelven los materiales con textura, los tonos naturales y las casas que buscan resultar más habitables que fotográficas. El papel pintado encaja perfectamente en esa idea porque permite cambiar la percepción de una estancia sin necesidad de hacer obras importantes.
También han cambiado mucho los propios diseños. Las nuevas colecciones se alejan bastante de aquellos estampados recargados que durante años hicieron desconfiar a media generación. Ahora predominan acabados más sobrios, inspirados en tejidos, fibras naturales o geometrías suaves que funcionan casi como una segunda piel de la pared.
Fotos | En Pexels: Daniel Guerra, Luis Becerra y Max Vakhtbovych.