El truco de mezclar la carne picada de las albóndigas con miga de pan remojada en leche parece cosa de cocina de la abuela, pero es algo que incluso hacen y recomiendan los chefs profesionales. Claro que, tras conocer la fórmula básica, siempre se puede elevar la receta un poco más con otro toque. Y si algo le sobra a Martín Berasategui es experiencia y recursos tras los fogones.
Los recetarios del multipremiado chef vasco están llenos de recetas de albóndigas para todos los gustos y niveles de cocina, desde las más básicas y humildes, hasta versiones de restaurante de estrella Michelin. Pero no por sumar ingredientes carísimos o técnicas completas se consigue mejorar un plato tan hogareño y tradicional como las albóndigas en salsa, solo hay que saber escoger un producto con sentido y coherencia que sume en su justa medida.
Así, en el libro Martín Berasategui. Te ayuda a cocinar, de 2015, encontramos una receta de albóndigas en salsa de tomate muy básica, a la que el chef añade una sugerencia muy fácil de poner en práctica. Nos recuerda que el pan remojado en leche ayuda a que queden más jugosas por dentro al cocinarse, pero recomienda otra opción, si se puede: “Todavía mejor es agregar un par de manos de cerdo cocidas, deshuesadas y muy picadas”. Solo habría que añadirlas a la mezcla de carne picada y seguir con la elaboración habitual.
Berasategui prefiere usar una mezcla de carne picada de vaca y cerdo, con un poco de ajo y perejil picados, cohesionada con dos cucharadas de pan rallado. Las manitas picadas se integrarían así perfectamente en la mezcla de carne, aportando sabor y jugosidad gracias no tanto a la grasa, que sí tienen un poco, sino por su alto contenido en colágeno.
El chef recomienda formar bolitas del tamaño de una pelota de golf, enharinarlas muy ligeramente y freírlas en aceite caliente lo justo para que se hagan por fuera, ya que terminarán de hacerse en la salsa final.
Imágenes | DAP - Martín Berasategui
En DAP | Albóndigas en salsa oscura
En DAP | Albóndigas de cordero en salsa de tomate