Hay pasteles que parecen bastante más complicados de lo que realmente son. Es el caso de este postre de cuatro capas, compuesto por una base de bizcocho, una capa de fruta –nosotros hemos usado pera–, una crema ligera y, por encima, un streusel crujiente.
Que no te asuste tanta elaboración, porque, realmente, hablamos de poco más de cuarto de hora de curro y no tiene ninguna dificultad.
Empezamos preparando la base de bizcocho, mezclando cuatro huevos enteros y dos yemas (las claras las reservamos, que vamos a usarlas más adelante).
Añadimos una pizca de sal y 150 gramos de azúcar y batimos bien hasta conseguir una mezcla clara y esponjosa. Incorporamos 70 mililitros de aceite vegetal, 10 gramos de azúcar vainillado y la ralladura de un limón. Mezclamos de nuevo y añadimos 250 gramos de harina y 10 gramos de polvo de hornear.
Lo integramos hasta que tengamos una masa lisa y sin restos de harina, pero sin seguir batiendo más de la cuenta. Reservamos.
Vamos ahora con las peras. Necesitamos tres peras maduras. Las pelamos y despepitamos, cortamos en rodajas y las mezclamos con media cucharadita de canela molida, una pizca de nuez moscada y 30 mililitros de miel.
Vertemos la masa en un molde (nosotros hemos usado uno rectangular, pero vale también redondo grande) y repartimos las rodajas de pera por toda la superficie.
Ahora vamos con la crema. Batimos las dos claras que nos habían sobrado con una pizca de sal y una cucharadita de zumo de limón. Cuando empiecen a montar, añadimos poco a poco 80 gramos de azúcar glas. Después incorporamos 400 gramos de yogur natural y dos cucharadas de maicena. Aquí ya mezclamos con más suavidad: queremos integrar todo sin perder innecesariamente el aire que hemos incorporado a las claras. Extendemos esta crema sobre las peras con una espátula.
Y nos falta la última capa: el streusel. Mezclamos 70 gramos de azúcar moreno con 70 gramos de mantequilla y cuatro cucharadas de harina. Lo trabajamos hasta conseguir una mezcla desmigada. No buscamos una masa compacta: precisamente queremos esos pequeños grumos que después se van a dorar y quedar crujientes. Los repartimos por toda la superficie.
Llevamos el bizcocho al horno, previamente calentado a 200º C durante unos 35-40 minutos, hasta que la superficie esté bien dorada. o dejamos templar antes de cortarlo y listo.
Con qué acompañar el pastel de cuatro capas
Aunque la cantidad de ingredientes y elaboraciones de esta receta pueden abrumar, os prometemos que se hace en un periquete y no hay demasiado margen para el error. Se trata, además, de un pastel muy versátil, que se puede servir en una merienda, tomar en el desayuno o presentar como postre en una comida de fiesta. Acompañado de café o té va de maravilla.
En DAP | Pastel de pera y nueces
En DAP | Crumble de manzana