Cocentaina es un bonito pueblo situado en el norte de Alicante, entre la Sierra de Mariola y el río Serpis. Sus paisajes y monumentos históricos ya son un gran atractivo, pero si hace falta una excusa para conocer la localidad es, sin duda, la Fira de Tots Sants. Lejos de ser un evento local más, se trata de la feria más antigua de España que cumple 680 ediciones, una espectacular feria que transforma al pueblo entero con una ferviente actividad en la que brilla la gastronomía y la artesanía más tradicional.
Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural Inmaterial, la feria supera los 100.000 m² de superficie de exposición y congregará este año cerca de 900 expositores distribuidos en tres grandes zonas temáticas y sectores específicos, aunque la feria invade prácticamente todo el pueblo. La Fira suele durar entre tres y cinco días, siendo cuatro jornadas las que este 2026 concentrarán la mayor parte de actividad, aunque las actividades paralelas comenzaron ya hace semanas y se prolongarán hasta diciembre.
La feria nació a raíz del privilegio real concedido el 12 de mayo de 1346 por el rey Pedro IV de Aragón y II de Valencia, el Ceremonioso, a su canciller y señor de la villa, Roger de Llúria. Este privilegio autorizaba la celebración de una feria franca libre de ciertos tributos reales para estimular la actividad mercantil. En sus inicios duraba quince días y cumplía funciones de abastecimiento, pues permitía a agricultores y ganaderos de las comarcas vecinas intercambiar animales de tiro, grano, herramientas, pieles y alimentos antes de la llegada del invierno.
A diferencia de muchos otros mercados medievales que fueron desapareciendo, la Fira de Cocentaina se ha celebrado de forma ininterrumpida durante 680 ediciones, sobreviviendo a epidemias de peste, diversas guerras, condiciones climáticas adversas o inestabilidad política. Ya en el siglo XX sufrió una reconversión progresiva, hasta adoptar el modelo multisectorial actual con un claro enfoque turístico y motor económico del municipio.
Así, el próximo viernes 30 de octubre tendrá lugar la inauguración oficial, aunque los expositores podrán abrir ya sus puertas el día antes, prolongándose hasta el lunes día 2, que será el día de los niños y las niñas con precios populares en las atracciones.
Como hemos mencionado, la feria ocupa todo el pueblo pero se organiza en sectores, separando las zonas más comerciales de las áreas tematizadas. Destacan así el mercado medieval, el zoco árabe y la judería, con su ambientación histórica, recreaciones y talleres de oficios. Además hay un Porrat Valencià, un mercado de artesanía tradicional valenciano con venta de productos típicos.
Paralelamente se despliega una gran zona dedicada al sector agroalimentario y gastronómico, con muestras, degustaciones y venta de todo tipo de productos y dulces que comparten espacio con zonas de restauración y food trucks. Además hay un gran espacio dedicado al origen de la feria, el sector agroganadero, con una zona de exposición de maquinaria agrícola y otra centrada en la ganadería, con animales de granja, tiro y arrastre, que suele gustar mucho a los niños.
Además la programación incluye todo tipo de actividades, concursos, talleres, exhibiciones, recreaciones históricas, catas, conciertos, eventos deportivos, juegos y mucho más. En definitiva, una feria que transforma por completo al pueblo y que recibe cada año entre 400.000 y 600.000 visitantes.
Imágenes | Turismo Comunitat Valenciana