Cómo limpiar el lavavajillas para que huela bien y tenga mayor vida útil

Filtros, aspas y gomas acumulan grasa y restos que conviene retirar con frecuencia

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Joana Costa

Editor

Con total compromiso y sin queja. El lavavajillas es uno de esos electrodomésticos que trabajan totalmente en silencio y con plena renuncia hasta que algo falla. Mientras todo va bien, se da por hecho que limpia solo. El problema aparece cuando empiezan los malos olores, los restos en los platos o una sensación general de que ya no rinde como antes.

Durante el invierno y después de periodos de uso intensivo, como las fiestas, el interior del lavavajillas acumula grasa, cal y restos de comida que no siempre desaparecen con un lavado normal. No es una avería, sino falta de mantenimiento.

La buena noticia es que mantenerlo limpio no requiere productos caros ni desmontajes complicados. Con una rutina básica y algunos gestos concretos, se puede mejorar el olor, el rendimiento y alargar notablemente su vida útil.

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Empezar por el filtro

El primer punto clave es el filtro. Conviene retirarlo y limpiarlo bajo el grifo con agua caliente al menos una vez por semana. Un cepillo pequeño ayuda a eliminar restos de comida incrustados que, con el tiempo, acaban generando mal olor y obstrucciones.

También es importante revisar la zona que rodea al filtro. Ahí se acumulan residuos que pasan desapercibidos y que afectan al drenaje. Una limpieza rápida de esta zona evita que se conviertan en un problema mayor.

Aspas pulverizadoras

Las aspas pulverizadoras merecen atención periódica. Sus pequeños orificios pueden llenarse de cal o restos sólidos, reduciendo la presión del agua. Despejarlos con un palillo o un alambre fino mejora notablemente la eficacia del lavado.

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Gomas de la puerta

Las gomas de la puerta y los bordes interiores son otro foco habitual de suciedad. En ellas se concentra grasa y humedad, lo que acaba generando olores persistentes. Limpiarlas con un paño humedecido en agua caliente y vinagre ayuda a disolver residuos sin dañar el material.

Un ciclo en vacío

Una vez al mes, es recomendable hacer un ciclo en vacío. Puede hacerse con vinagre blanco o con un limpiador específico para lavavajillas. Este lavado elimina restos de detergente, bacterias y acumulaciones de cal que no se ven a simple vista.

El vinagre resulta especialmente útil para combatir la cal y refrescar el interior. Basta con colocarlo en un recipiente resistente en la bandeja superior y poner un programa caliente sin vajilla.

Otro gesto sencillo que marca la diferencia es dejar la puerta entreabierta tras cada lavado. La ventilación evita que la humedad se quede atrapada en el interior y reduce la aparición de moho y malos olores.

Truco extra

Ahora bien, un truco práctico y poco tenido en cuenta es no sobrecargar el lavavajillas y dejar espacio real entre piezas. Cuando se llena en exceso, el agua y el detergente no circulan bien, quedan zonas donde la grasa no se elimina del todo y esos restos acaban generando olor con el paso de los días. 

Siempre es mejor un lavavajillas bien colocado que uno a reventar. Dejar huecos entre piezas grandes y no bloquear los brazos aspersores mejora la limpieza y reduce mucho la aparición de malos olores sin hacer nada más.

Con estos cuidados básicos, el lavavajillas no solo huele mejor, sino que lava de forma más eficiente y dura más años en buen estado. Un mantenimiento sencillo que evita problemas y alarga la vida de uno de los grandes aliados de la cocina.

Fotos | Pexels

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