Será la vuelta de las borrascas, o quizá los tiempos convulsos que vivimos últimamente —¿y cuándo no?—, el caso es que el cuerpo nos pide abrazar el recetario más tradicional para cocinar en casa. Sin grandes complicaciones ni darle muchas vueltas; recetas que saben a cocina casera de toda la vida y que todo el mundo puede aprender a preparar.
El concepto de recetario tradicional es tan amplísimo como difuso, y algo engañoso, pero todos sabéis a qué nos referimos. Hay platos regionales, otros más universales a todo el país, y algunos que simplemente recuerdan a comidas de la infancia. Con productos de temporada y sabores que ya huelen la Semana Santa; seguro que muchos ya han empezado la temporada de torrijas.
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Lunes
- Comida. Lentejas estofadas sin grasas con una ensalada de pera y avellanas.
- Cena. Tortilla de alcachofas.
Martes
- Comida. Carne gobernada al estilo de Oviedo con guarnición de patatas fritas caseras o su versión más ligera de patatas fritas en freidora de aire.
- Cena.
Miércoles
- Comida. Potaje de Cuaresma con bacalao y langostinos.
- Cena. Puré de verduras y unos guisantes con jamón.
Jueves
- Comida. Dorada al limón al estilo de Arguiñano acompañada de pisto manchego.
- Cena. Filetes rusos de la abuela con champiñones a la plancha y/o sobras del pisto de la comida.
Viernes
- Comida. Ensalada mixta y una sopa de pollo casera.
- Cena. Pepito de ternera con una guarnición de pimientos verdes fritos.
Sábado
- Comida. Pastel de pescado y una merluza a la marinera.
- Cena. Empanadillas de atún, tomate y huevo acompañadas de una crema de calabacín.
Domingo
- Comida. Un esgarraet de entrante seguido de un arroz al horno valenciano.
- Cena. Habitas con jamón y un remojón granadino.
Aperitivos y picoteos