María Fernández, experta en limpieza: “Si una casa se ensucia muy rápido, no es porque no limpies, sino porque no sabes dónde guardar las cosas”

La acumulación de objetos y la falta de un lugar específico para cada cosa pueden hacer que una vivienda parezca sucia poco después de limpiarla

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Joana Costa

Editor

Mantener una casa limpia no depende únicamente de pasar más veces la aspiradora o de dedicar horas a fregar. La organización puede tener tanto peso como la propia limpieza y el orden y, cuando falla, cualquier estancia puede parecer desordenada poco después de haberla dejado impecable.

La especialista en limpieza María Fernández sostiene que uno de los principales problemas aparece cuando los objetos cotidianos no tienen un lugar asignado o cuando se acumulan más cosas de las que realmente caben, o se utilizan, en casa. María Fernández, experta en limpieza: "Si una casa se ensucia muy rápido, no es porque no limpies, sino porque no sabes dónde guardar las cosas", avisa.

En esos casos, antes incluso de empezar a limpiar hay que retirar papeles, utensilios, ropa, pequeños electrodomésticos y todo aquello que termina instalado sobre mesas, encimeras, sofás o incluso en el suelo.

Limpieza más rápida

Las superficies despejadas, en cambio, permiten limpiar de forma mucho más rápida. Una encimera prácticamente libre puede repasarse en segundos; una llena de objetos obliga primero a moverlo todo y después a devolver cada cosa a su sitio. Ese trabajo previo es, muchas veces, lo que convierte una tarea sencilla en una pequeña expedición doméstica.

Fernández recomienda precisamente facilitar el almacenamiento de aquello que utilizamos a diario. Llaves, bolsos, chaquetas, documentos o utensilios deberían contar con espacios concretos y fáciles de alcanzar, ya sea en cajones, armarios, estanterías o zonas destinadas específicamente a ellos.

Solo guardar lo necesario

La idea no pasa necesariamente por convertir la vivienda en una casa minimalista ni por esconder cualquier objeto decorativo. Se trata más bien de evitar que la cantidad de cosas supere el espacio disponible y de conservar, sobre todo, aquello que realmente tiene una función o un valor personal.

También conviene revisar periódicamente los lugares donde suelen esconderse las acumulaciones: la parte superior de los armarios, los bajos de las camas, los cajones que nunca se abren o esas cajas donde se guardan objetos por si acaso. Separarlos por categorías ayuda a decidir qué merece seguir ocupando sitio y qué lleva demasiado tiempo esperando una segunda vida que nunca llega.

El resultado no solo afecta al aspecto de la casa. Cuantas menos cosas haya que mover antes de limpiar, más fácil resulta mantener el orden durante la semana y menos tiempo exige cada sesión de limpieza. A veces, por tanto, la sensación de que una casa se ensucia enseguida tiene menos que ver con limpiar poco que con tener demasiadas cosas compitiendo por demasiado poco espacio.

Fotos | En Pexels: Foto de Igor Starkov y @marinordichouse/Instagram

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