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¿Me pone un solomillo? Sí claro, un segundo que lo mando a imprimir

¿Me pone un solomillo? Sí claro, un segundo que lo mando a imprimir
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Suena raro, pero pedir que nos impriman un solomillo puede ser algo que no sólo pertenezca a la ciencia ficción. Es un tema del que ya habló mi compañero Pakus hace más de un año, cuando nos presentó la carne creada en laboratorio a partir de células madre.

La idea de Modern Meadows es similar: cultivar tejidos celulares extraídos de vacas o cerdos para crear carne en un laboratorio. Una vez los tejidos alcancen la madurez, se les da la forma deseada con una bioimpresora 3D, para que podamos reconocer lo que estamos comiendo.

Ventajas e inconvenientes de la carne de laboratorio

Filete impresora - 2
Las vacas son adorables, pero beben mucho

Entre las ventajas más importantes de la carne de laboratorio se encuentra su sostenibilidad. Producir carne de la forma actual tiene un gran impacto en el medio ambiente. Son necesarias grandes superficies de terreno --el 70% del terreno cultivable-- y una gran cantidad de agua, no solo para dar de beber a las vacas, sino también el agua necesaria para cultivar los cereales que comen.

He llegado a leer que para producir un kilo de ternera son necesarios 15.000 litros de agua, teniendo en cuenta todo el agua que interviene en el proceso, mientras que para el café, por ejemplo, sólo son necesarios 130 litros por kilo, y producir carne en laboratorio se espera que sea también muy eficiente.

Otro punto a favor es que no es necesario sacrificar al animal, sino simplemente extraer muestras de los tejidos que se quieran recrear. Con criar un número reducido de ejemplares con este fin sería suficiente. También cabe destacar que se evitarían posibles enfermedades (como las vacas locas) o el maltrato de animales durante la cría, claro.

Filete impresora - 2
Que mi filete salga de una placa petri no es emocionante

Entre los inconvenientes, cabe destacar el inevitable temor a todo lo que relaciona comida y laboratorios, valga como ejemplo el tema de los transgénicos, con posturas a un lado y al otro.

Cierto es que en este caso solo se trata de criar células, de desarrollar fibras musculares mediante estimulación eléctrica y tensión. No hay modificación genética alguna, pero se puede entender un primer rechazo de la población.

En segundo lugar está la cuestión del sabor. Aunque el CEO de Modern Meadows, Andras Forgacs, afirma que ya ha probado varios prototipos --en el video lo vemos comiendo uno al final-- y que el sabor es reconocible, admite que aún tienen que ajustar la proporción entre grasa y músculo para conseguir una textura convincente.

Según Forgacs, la compañía trabaja con diferentes chefs para obtener un producto lo más similar a un filete convencional, lo cual sería crucial para lograr una mayor aceptación por parte del consumidor, ya que de momento, como también se puede ver en el vídeo, es poco más que una poco apetecible tira de color blanquecino.

Por cierto, como anécdota graciosa, cuando en la demostración Andras Forgacs se dispone a cocinar su mini filete cultivado en el laboratorio, y habla de echar aceite, desde el público le preguntan si es aceite de oliva, y el afirma que sí, aunque si os fijáis bien, juraría que nos es virgen extra, porque parece bastante transparente.

Vía | Xataka Imágenes | jeffreyw y law_keven En Directo al Paladar | Carne creada en laboratorio a partir de células madre

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