Sencillas, caseras y con ese sabor que siempre recuerda a las comidas en familia, las papas gratinadas son uno de esos platos que nunca fallan.
Con sus capas de patata tiernas, la crema y el queso gratinado, estas papas gratinadas son la guarnición perfecta para cualquier plato de carne o pescado. Además de que se preparan con ingredientes muy humildes, verás que la receta no tiene complicación ninguna.
Lo que sí recomendamos es el uso de la mandolina para cortar las patatas muy finas y todas con el mismo grosor, de ahí que luego se cocinen de manera homogénea y queden súper tiernas.
Primero pelamos y cortamos las patatas en láminas finas con ayuda de una mandolina. Derretimos la mantequilla, y la mezclamos con el ajo y la cebolla en polvo removiendo bien para que todo quede bien integrado. Pintamos una fuente refractaria con un poco de mantequilla, y reservamos el resto.
Disponemos 3 capas de patatas en la fuente refractaria, y cubrimos con la mitad de la mantequilla.
Calentamos en una cazuela la nata, la leche y lo que queda de mantequilla. Sazonamos al gusto con una pizca de sal, pimienta y nuez moscada.
Vertemos la mitad de la mezcla sobre las patatas. Colocamos el resto de patatas, cubrimos con la crema, y horneamos las patatas durante 55 minutos a 180ºC.
Retiramos la fuente del horno, espolvoreamos con el queso rallado, y volvemos a gratinar las patatas durante 5 minutos.
Con qué acompañar las papas gratinadas
Podrás servir estas papas con carnes al horno o a la plancha como un pollo asado, un solomillo de cerdo o un entrecot de ternera. Igualmente, con salmón o bacalao al horno quedarán buenísimas.
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