El soto ayam es una de esas sopas que en Indonesia come todo el mundo, y es sin duda mi sopa de pollo favorita. Soto es el nombre que reciben allí muchas sopas de caldo especiado, y ayam quiere decir pollo. El color amarillo tan característico se lo da la cúrcuma, y todo el aroma sale de las raíces y hierbas que se cuecen dentro del caldo.
Cada región tiene su propia versión, con más o menos especias y sus toppings. La que te traigo es de las más sencillas, sin perder lo que hace que sepa a soto ayam. No tiene ninguna dificultad, lo único es que lleva ingredientes que fuera del súper asiático cuesta encontrar.
Sobre los ingredientes
Para hacerte una idea, esta sopa tiene cuatro partes. El caldo, la base aromática que lo condimenta, los fideos y los toppings.
El caldo se hace con contramuslos de pollo, que para raciones pequeñas son la mejor pieza porque aportan más sabor y jugosidad que la pechuga.
La base aromática sale de triturar cúrcuma fresca, jengibre, ajo, chalotas, galangal y nuez de la india. Una pasta que luego se cuece en el caldo con lima kaffir y lemongrass. El único ingrediente raro de verdad es la nuez de la India, que en España nunca he conseguido y que se sustituye bien por nuez de macadamia. Los demás exóticos como el galangal, el lemongrass y la lima kaffir los encuentras en la sección de congelados del súper asiático, ya que frescos resultan mucho más difíciles de conseguir.
Para los fideos se usa vermicelli de arroz, los finos. Aquí no encajan ni los de arroz anchos ni los de trigo. Los toppings dan más juego y admiten variedad, aunque yo suelo tirar de pollo desmenuzado, cebolla frita y huevo. Otras opciones habituales son el tomate, los brotes de soja, las patatas laminadas fritas o el perkedel, una especie de croqueta de patata.
Empieza por el caldo. Pon los contramuslos en una olla con agua fría y lleva a ebullición suave. Retira la espuma que suba a la superficie y baja el fuego para que el pollo se haga tranquilo mientras preparas la base.
Sigue con la base aromática. Tritura la cúrcuma, el jengibre, el ajo, las chalotas, el galangal y el candlenut hasta formar una pasta, añadiendo un par de cucharadas de agua si te hiciera falta. Caliéntala en una sartén con un poco de aceite junto con el lemongrass y las hojas de lima kaffir, que puedes echar directamente del congelador. Cocina unos minutos, hasta que suelte todo su aroma.
Incorpora la base al caldo y deja cocinar hasta que el pollo esté completamente blando. Aprovecha ese rato para cocer los huevos ocho minutos y retirarlos, y para dejar el vermicelli en remojo en agua caliente. Cuando los fideos estén blandos, escúrrelos y resérvalos.
Saca el pollo del caldo y deja que temple. Con los dedos, ve sacando tiras de carne y resérvalas.
Para montar, coloca los fideos en un bol y añade el caldo. Reparte por encima el pollo desmenuzado, medio huevo cocido, la cebolla frita y un poco de cilantro picado. Un chorro de lima le viene de maravilla.
Con qué acompañar el soto ayam
El soto ayam se come tal cual, con sus fideos vermicelli dentro del caldo, y ya resulta un plato completo. En muchas casas se sirve también con un cuenco de arroz jazmín al lado, que se va añadiendo a la sopa a cucharadas, y con sambal, una salsa picante indonesia.
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