Con aires griegos, legumbres y cereales: el plato rico en proteína vegetal que te deja completamente saciado

Cualquier resto se puede guardar en la nevera y disfrutar al día siguiente 

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Inés Vazquez Noya

Editor

El contraste entre el dulzor de la remolacha y la crema ultrasuave es lo que hace tan especial a la patzarosolata, la mítica ensalada griega de remolacha. Y si además se acompaña con una base de lentejas y arroz, se convierte en una opción aún más completa y nutritiva para terminar el día. 

Esta combinación aporta una buena dosis de proteína vegetal y carbohidratos para irse a la cama saciado, pero sin sensación de pesadez. La remolacha cocida queda tierna y encaja con la textura de las legumbres, y que se potencia aún más cuando se mezcla con la salsa y el crujiente de las nueces. 

La tradición asegura que debe llevar yogur griego, que es especialmente cremoso,  pero tambien se puede aprovechar la intensidad ácida del yogur natural para una salsa que envuelve cada pieza de remolacha. Además, el resultado final entra directo por los ojos: el juego entre el violeta intenso y el tono terroso de las legumbres es superatractivo. Para darle el equilibrio de color, unas hojas verdes frescas ya sea rúcula o espinacas, le sumarían justo el contraste de color y frescura que le falta. 

Lo mejor de todo es su practicidad, tanto la ensalada griega o la cocción del arroz, se puede dejar listo en la nevera para improvisar en pocos minutos si ya tienes las lentejas cocidas. 

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