Como alternativa sencilla para el mediodía o la noche, existe un clásico de la gastronomía croata a base de acelgas y patatas hervidas muy interesante para probar. En esta preparación, conocida como blitva, ambas verduras se aderezan con ajo y un buen aceite de oliva.
Aunque tradicionalmente se sirve como guarnición de pescados a la parrilla, la blitva cuenta con una base conceptual 100 % vegetal que admite combinaciones de todo tipo. Para el público veggie, por ejemplo, basta con acompañarla de una porción de legumbres para resolver la comida sin perder valor nutricional.
Agregar garbanzos salteados, alubias blancas integradas en el propio majado de la patata o unas lentejas cocidas al vapor no solo aporta la dosis de proteína necesaria, sino que respeta la esencia mediterránea del plato.
Además de su sencillez, es una excelente receta de aprovechamiento que permite utilizar la acelga al completo, desde las hojas más tiernas hasta las pencas más firmes.
Servida templada o a temperatura ambiente, la blitva aguanta perfectamente un par de días en la nevera para acompañar con algún extra, por lo que resulta ideal para planificar las comidas de la semana o llevar en un tupper sin que pierda textura ni sabor. Es todo un éxito.
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