Lleva espinacas, calabacín y una salsa cremosa, pero sin nata ni lácteos: esta pasta es ideal para la cena

Una receta vegana y que además tiene una dosis interesante de calcio vegetal 

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Inés Vazquez Noya

Editor

Si buscas una cena rápida y rica, esta pasta con tahini es la solución. La pasta de sésamo hace su magia, sin necesidad de usar natas ni lácteos, logrando una salsa cremosa y nutritiva en cuestión de minutos.

Combinada con verduras frescas como el calabacín y las espinacas, más ese toque de limón que corta la densidad, se convierte en un plato superligero para la noche y bien facilón. Además, es una receta que se adapta a lo que tengas en la nevera: si te sobró maíz dulce, champiñones, guisantes o tomates cherry, ¡todo le suma!

El secreto para que la salsa quede impecable y envolvente es batir el tahini con un chorrito de agua muy fría y el zumo de limón antes de mezclarlo con la pasta. Al principio parecerá que se corta, pero en tres segundos se convierte en una crema supersedosa. Es más, si añades unas cucharadas del agua de cocción de la pasta, la salsa se adherirá mucho mejor.

Para la base, funciona tanto con un tarro de tahini comprado como casero (que se hace triturando semillas de sésamo tostadas). Eso sí, el de tienda suele venir bastante más denso y espeso, así que no te asustes si necesitas añadir un chorrito más de agua o limón para aligerarlo. Lo importante está en ir jugando con el líquido poco a poco hasta dar con la textura cremosa.

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