Italia se sabe vender muy bien. No vamos a negar que son unos artistas a la hora de poner en valor sus productos. Sin embargo, tampoco vamos a andar regateando otros productazos que, lejos de lo italiano, demuestran versatilidad.
Uno de ellos, si has prestado alguna vez atención al canal de Whatsapp de Directo al Paladar –que te recomendamos seguir– es el queso feta, el gran protagonista lácteo de la cocina griega y un auténtico todoterreno.
Lo admite todo. O casi todo. Pero desde luego, acepta sin remilgos convertirse en el mejor amigo de una pasta con tomate, como es esta receta facilona y doméstica de pasta con queso feta al horno y tomate cherry que resulta perfecta para resolver un fin de semana donde tengas críos rondando.
Pasta, queso y tomate es una de las combinaciones más ganadoras que puedes encontrar en la cocina diaria y, además, sin dejarte una fortuna. Un win-win, que diría un economista, un moderno o una directora de marketing.
El nivel de dificultad es mínimo, apenas saber encender el horno. Empieza precalentándolo a 200º C, engrasa una fuente con un poco de aceite y pon el feta en medio, escurrido de su líquido, y coloca los tomates cherries, sin rama y lavados, alrededor del queso.
Corta una guindilla en rodajas, colócala junto al queso y el tomate –si quieres– y añade un chorro de aceite de oliva al conjunto, salando a su vez los tomates.
Lo asas todo durante 15 o 20 minutos. Bastará con hacerlo a media altura. Tras ese tiempo, llévalo a 225º C, hornea en el nivel superior durante 10 minutos y, mientras tanto, cocina al dente tu pasta favorita.
Cuando el queso esté listo, saca la fuente del horno, machaca todo con cuidado, procurando que queso, tomate y aceite se integren bien y luego, tras escurrir la pasta, añádela a la fuente. Si fuera necesario, añade un poco del agua de cocción de la pasta para integrar todo bien y ya remata la jugada con orégano, albahaca y a triunfar.
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