Frente a las cremas tradicionales, esta sopa de coliflor propone una experiencia completamente distinta. Al mantener los ramilletes enteros y en trozos generosos, cada bocado invita a disfrutarse con una cuchara grande. ¿El resultado? Una sopa con textura sabrosa y con cuerpo que va mucho más allá del clásico caldo triturado.
Es un plato pensado para saborear lentamente, para que el caldo aromatizado con pimentón impregne cada pedazo de verdura. Además, desde el punto de vista nutricional, por el aporte de fibra y vitamina C de la coliflor lo hace una receta aliada para la temporada.
Cortar la cebolla en cubos. Retirar las hojas externas de la coliflor y cortar la verdura en ramilletes pequeños.
En una olla con aceite de oliva, dorar la cebolla a fuego medio hasta que se torne transparente y salpimentar. Espolvorear el pimentón dulce y remover unos segundos para tostar la especia. Incorporar la coliflor troceada y remover para rehogar un par de minutos.
Sumar el caldo de verduras (sin llegar a cubrir la coliflor por completo) y cocinar durante unos 15 minutos a fuego medio.
Con qué acompañar la sopa de coliflor
Para acompañar esta sopa, puedes optar por unas rebanadas de pan de masa madre tostado con ajo y aceite de oliva, o también incorporar unos garbanzos especiados para darle un toque crujiente y proteico. Otra excelente opción es espolvorear por encima unas cucharadas de rawmesan.
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