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Un matrimonio portugués ha abierto una de las mejores cafeterías de Madrid (y tiene mucho que enseñarnos)

Un matrimonio portugués ha abierto una de las mejores cafeterías de Madrid (y tiene mucho que enseñarnos)
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Café de auténtica calidad elaborado con mimo y cuidando cada detalle de la preparación; es la simple y a la vez ambiciosa declaración de intenciones con la que Café del Art ha abierto su nuevo local en Madrid, una cafetería en pleno corazón de La Latina que se suma a la oferta de cafeterías de especialidad de la capital, todavía muy desconocidas.

Porque en España nos creemos muy cafeteros pero seguimos maltratándolo, y sin darnos cuenta. Es algo de lo que aún tenemos que aprender de nuestros vecinos en Portugal, donde disfrutar de una taza con algún dulce es casi un ritual. Y precisamente Café del Art tiene sello portugués; sus propietarios llevan diez años intentando transmitir esa cultura cafetera lusa en nuestro país, combinada con las últimas tendencias.

De Portugal a La Latina, pasando por el Mercado de San Miguel

Café del Art

Detrás de Café del Art están Edgar Fonseca y Sandra Almeida, matrimonio portugués cuyo proyecto profesional cumple ya diez años siempre ligado al mundo del café. Tras una etapa ocupando un pequeño espacio en el Mercado de San Miguel, vieron las posibilidades de abrir su propio local enfocado plenamente al café de calidad.

El emplazamiento elegido no sorprende; La Latina ha pasado de ser uno de los rincones más castizos de Madrid a uno de los barrios de moda, muy frecuentado por turistas, jóvenes, estudiantes y artistas de todo tipo. Vecinos de toda vida se mezclan con extranjeros, visitantes y residentes temporales en un ambiente multicultural que se refleja en los nuevos negocios que van abriendo.

Cafe Art

En los alrededores hay más cafeterías "modernas" y locales que siguen las tendencias del mercado, pero Café del Art nace enfocado quizá más puramente al café, sin perder ese toque portugués. Digamos que no es un lugar al que ir a tomarse una caña o pedir una ración de bravas con vermut o refrescos.

El horario tampoco se presta mucho como lugar para empezar las copas: cierran a las 20.00. Esperan pronto albergar actividades al caer la tarde en torno a la cultura cafetera o de otra índole artística.

Entre la tradición y las nuevas tendencias

Tanto el local como la carta responden a la filosofía del proyecto, un templo del café de calidad sin prisas que combina la tradición heredada con tendencias actuales.

Cafe Art

Así, en la carta conviven el esspreso y el café con leche -con su latte art- con un flat white o un kalita, sin olvidar la selección de tés -no podía faltar el kombucha-, junto con la selección de aguas internacionales, vinos o licores portugueses. Además preparan sangría de Oporto y ofrecen agua saborizada con fruta de libre consumo al cliente -buen detalle que se ve poco-.

Para acompañar la bebida, los amantes de la repostería portuguesa están de enhorabuena. El expositor luce con diferentes especialidades de nuestros vecinos, con los pastéis de nata como grandes protagonistas. A 1,50 euros la unidad, lo traen de Portugal y se van calentando a lo largo del día a medida que se vacía la bandeja; lo sirven con canela y también se ofrece para llevar en packs.

Cafe Art Tosta

Quien prefiera desayunar, almorzar o merendar con algo salado, puede escoger entre varias tostadas -más bien tostas- con el ya imprescindible aguacate, pero también brandada de bacalao -muy suave y sabrosa, pulled pork o pollo reina pepiada. Utilizan buen pan de calidad de un obrador cercano y las raciones son generosas en el relleno.

El local, sin ser muy grande, ofrece distintos espacios con una pequeña zona más recogida al fondo. El estilo decorativo sigue la tendencia de combinar elementos antiguos y vintage con cierto eclecticismo, pero no se nota aquí tan forzado como en otros sitios. Los estratos de las paredes con ladrillo visto recuerdan la historia de todos los negocios que ocuparon el local a lo largo de los años.

Cafe Art

La artista Martina Billi ha colaborado en la decoración elaborando diferentes ilustraciones de temática cafetera repartidas por todas sus paredes, sobre madera y con bolígrafo bic. Junto a ellas, muchas plantas y objetos antiguos que recuerdan al café de otras generaciones.

La figura del barista: no es solo una moda hipster

De poco sirve invertir en una buena máquina y comprar café de origen bien tostado si detrás de la barra no hay personal debidamente cualificado. Aquí entra en juego el papel del barista, un término que todavía se asocia al fenómeno hipster pero que tiene una enorme importancia en el café de especialidad.

Cafe Art

Café del Art cuenta en su plantilla con un equipo de baristas profesionales formados y especializados en todo lo que rodea al mundo del café, desde la plantación en origen hasta cada detalle de la extracción, pasando por el lavado del grano, el tueste, el grado de molienda, el tipo de cafetera o el grado de molienda.

Cuando el café de especialidad irrumpió en España, empezaron a ganarse cierta fama de snobs o pretenciosos porque venían a defender la calidad de un producto frente a los estropicios que se cometen con esta infusión. ¿Falta de comunicación? Es más que probable, pero para apreciar de verdad un espresso de Etiopía 100% arábica, de tueste ligero y recién molido, sin azúcar, hay que tener una mentalidad abierta.

Café del Art

Poco tiene que ver un buen café de filtro con el típico solo o cortado de bar de mala muerte -o de restaurante de postín, que el maltrato al café es algo muy democrático-, por eso hay que valorar el entusiasmo que ponen los profesionales por su trabajo, y no echarles en cara que tuerzan el gesto si se te ocurre preguntar por sacarina.

Por eso es un placer contar con baristas como Robert, un venezolano que transmite esa pasión cafetera con cada gesto, demostrando que la preparación del café es todo un arte, pero también ciencia. Detrás de cada taza hay mucho trabajo, muchas horas de catas, pruebas y práctica, y eso se nota.

Cafe Art

Aquí cuentan con una cafetera espreso italiana La Marzocco y utilizan café en grano de distintos orígenes, tostados por The Barn, de Berlín, de los tostadores más prestigiosos de Europa. Y no se utiliza el mismo origen para un café espresso (2 euros) que para un café con leche (2,5 euros), siempre decorado finamente con latte art -y que se puede tomar sin lactosa o con leche de avena-.

La barra de cafés de filtro y el espectáculo del sifón japonés

Uno de los puntos fuertes de esta cafetería es que cuenta con una barra separada dedicada íntegramente a los cafés de filtro manuales. Actualmente ofrecen cold brew (indusionado en frío 12 horas), filtro batch, Kalita Wave (cafetera de goteo o drip similar a la V60, infusión de 5 minutos) y, destacando por encima de todos, el café de sifón.

Cafe Art

Aunque inventado en Alemania, los japoneses perfeccionaron este sistema de preparación que combina extracción por goteo e inmersión, con un mecanismo que requiere su tiempo, pero que es todo un espectáculo visual. En la cafetería utilizan el sifón Hario con una base de lámpara halógena y pantalla digital que permite precisar con detalle la temperatura exacta.

El sifón en funcionamiento y las explicaciones del barista atrapan a quien busque una experiencia diferente y que abarca así todos los sentidos. No es un café para tomar con prisas ni todos los días (no es barato, 7 euros para dos personas), pero es desde luego algo completamente diferente que extrae un sabor único a los granos.

Cafeart Sifon

Acercarse a los cafés de especialidad puede ser una buena manera de empezar a abandonar el hábito de tomarlo con azúcar, leche -muchas veces quemada-, o edulcorantes. Siempre podemos saciar el antojo dulce con alguna de las tentaciones del expositor, que muy ligeras, para qué engañarnos, no son.

Qué pedir. Un espresso, solo, para apreciar todos los matices del café de origen, y un café de filtro si todavía el café sin azúcar resulta demasiado "fuerte". El pastel de nata no tiene pérdida, y la tostada de brandada es una buena opción para quien prefiera algo salado.

Datos Prácticos
Dónde: Plaza de Cascorro, 9, Madrid.
Precios: Espresso 2 €; café con leche 2,50 €; sifón para dos personas 7 €; tostada de aguacate y tomate 4,50 €; pastel de nata 1,50 €; tartaletas y magdalenas 3,00 €.
Contacto: 650 73 63 33 - Facebook - Instagram
Horario: 08:00 – 20:00, cierra los martes.

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