Hay lugares cuya historia pesa más que su presente. Riaño, en la montaña de León, es uno de ellos. A finales de los años ochenta, la construcción del embalse que hoy lleva su nombre obligó a inundar varios pueblos del valle. Miles de personas tuvieron que abandonar sus casas. Lo que quedó bajo el agua fue un trozo de vida, de memoria colectiva. Lo que emergió fue un pantano enorme rodeado de picos calcáreos, aguas frías y paisajes que con el tiempo empezaron a atraer a quienes buscaban algo diferente. Nadie lo diseñó como destino turístico. Simplemente ocurrió.
Décadas después, ese accidente geográfico se ha convertido en uno de los reclamos más potentes de la provincia. Los llamados Fiordos Leoneses, nombre con el que se conoce popularmente al embalse y su entorno, llenan la hostelería de la zona cada temporada y han puesto a Riaño en el mapa de quienes buscan naturaleza sin multitudes.
Ahora, la Junta de Castilla y León quiere dar un paso más y convertir ese atractivo espontáneo en una oferta turística estructurada, con infraestructuras llamativas y una inversión de 3,6 millones de euros procedentes de fondos mineros, como explican desde Ileón.
Para hacerlo, sin embargo, necesitaba superar un obstáculo nada menor: toda la zona cuenta con algunas de las protecciones medioambientales más exigentes de la región. Forma parte del Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre y del espacio Red Natura 2000, dentro de la categoría ZEC/ZEPA Picos de Europa en Castilla y León, es decir, protecciones del más alto nivel.
Legislador legislado
Y aquí aparece la paradoja que ha generado controversia: ha sido la propia Consejería de Medio Ambiente quien ha dado el visto bueno ambiental a un proyecto impulsado por la Fundación Patrimonio Natural, organismo que depende de esa misma Consejería. Dicho de otro modo, quien promueve la obra y quien la autoriza forman parte de la misma estructura administrativa.
El pantano de Riaño. ©Turisleón.
La declaración de impacto ambiental favorable, firmada por el consejero Juan Carlos Suárez-Quiñones y publicada en el Boletín Oficial de Castilla y León, concluye que las actuaciones son compatibles con los valores del entorno protegido, siempre que se respete un amplio listado de condiciones. Pero llegar a esa conclusión no ha estado exento de resistencias.
¿Qué se va a construir exactamente? Un recorrido peatonal de seis kilómetros que arrancará desde el aparcamiento de la N-621, a un kilómetro del nuevo Riaño, y discurrirá hasta el valle de Anciles. Entre sus elementos más espectaculares figuran una pasarela metálica de unos 300 metros integrada en la roca, un puente colgante de 250 metros suspendido a más de 25 metros sobre el nivel del agua, una escalera metálica de 85 metros y un mirador a 1.230 metros de altitud.
Además, se construirá un embarcadero flotante que permitirá conectar la ruta terrestre con paseos en barco por el embalse. Algo que ven con buenos ojos muchos habitantes de una comarca que ya comienza a depender más del turismo de lo que suponía hace unos años.
Durante la tramitación, explican en Ileón, solo se presentó una alegación formal en contra. Fue de Gedemol, el Grupo para la Defensa y Estudio de la Montaña Oriental Leonesa, que cuestionó la viabilidad ambiental del proyecto y pidió una declaración desfavorable. La Junta la desestimó, argumentando que la documentación aportada respondía suficientemente a las objeciones planteadas.
Entre las medidas correctoras aprobadas figuran restricciones de maquinaria durante periodos de nidificación de aves, protocolos para preservar dos especies de flora catalogada presentes en la zona y criterios de integración paisajística que obligan a usar materiales no reflectantes y colores discretos. Sobre el oso pardo y el urogallo, el informe considera que sus áreas críticas quedan suficientemente alejadas de las obras.
Ahora, queda ver si se pone en marcha la obra, pues la declaración tiene una validez de cuatro años. Si en ese plazo no arrancan los trabajos, perderá su vigencia salvo que la Fundación Patrimonio Natural solicite expresamente una prórroga.
Imágenes | Turisleón