Donostia amaneció el miércoles con una novedad que nadie había anticipado: Uber ha comenzado a trabajar en San Sebastián de golpe, sin previo aviso y sin licencias propias del territorio. Tras varios intentos fallidos en el pasado, la plataforma norteamericana ya se ha instalado en la capital guipuzcoana con una flota inicial de unos treinta vehículos, todos eléctricos.
La fórmula utilizada para sortear las restricciones locales no ha tardado en generar polémicas y reacciones aunque, aparentemente, los primeros usuarios de la aplicación están encantados.
Parte de la controversia llega porque Uber opera en Guipúzcoa amparándose en licencias VTC concedidas en Vizcaya, argumentando que son válidas en toda la Comunidad Autónoma Vasca. Hasta ahora, la normativa vigente en Guipúzcoa había frenado sistemáticamente la entrada de plataformas de este tipo, favoreciendo al taxi tradicional frente a los vehículos de transporte con conductor.
Según contó una de las conductoras durante su jornada, muchos pasajeros llevaban tiempo esperando que Uber llegara a Donostia. Especialmente para las horas nocturnas, cuando conseguir un taxi resulta más difícil. Para trabajar con la plataforma hacen falta al menos dos años de antigüedad con la licencia y un expediente de conducción sin manchas.
Pocas horas antes de arrancar, Uber publicó un comunicado en el que presentaba su llegada como una apuesta por la movilidad sostenible y anunciaba su intención de colaborar con el taxi, las empresas locales y las administraciones.
Reacciones encontradas en las administraciones
Felipe Fernández Aramburu, director general de la compañía en la Península Ibérica, subrayó que el objetivo es ofrecer transporte seguro y fiable tanto para residentes como para quienes visitan la ciudad. Ese mismo martes, el Ayuntamiento donostiarra había recibido un escrito de Uber comunicando su intención de comenzar a operar al día siguiente y solicitando una reunión con responsables municipales.
La reacción de las instituciones fue de cautela inmediata. La Diputación de Gipuzkoa encargó a sus servicios jurídicos que analizasen si los vehículos autorizados en Vizcaya pueden prestar servicio urbano en territorio guipuzcoano.
Desde la institución vizcaína, como explican desde el diario Naiz, aclararon que ese tipo de licencias solo ampara trayectos interurbanos fuera del territorio donde fueron concedidas, y que operar en zonas urbanas de otra provincia puede conllevar sanciones de hasta 1.500 euros. La diputada foral de Movilidad de Gipuzkoa añadió que su departamento no había recibido ninguna comunicación previa por parte de la empresa.
Por su parte, el Ayuntamiento de Donostia ha pedido a Vizcaya todos los detalles sobre las autorizaciones concedidas y solicitó una reunión con Uber para aclarar su planteamiento. Olatz Yarza, concejala de Movilidad, admitió que la irrupción de la plataforma plantea una realidad nueva para todos los municipios guipuzcoanos y recalcó que la prioridad es garantizar seguridad jurídica a la ciudadanía sin dejar desprotegido al sector del taxi, parte fundamental del servicio público de transporte en la ciudad.
No todas las voces fueron de precaución. Borja Corominas, portavoz del PP en el Consistorio donostiarra, celebró la llegada de Uber y la tachó de decisión lógica e inevitable, achacando el retraso al deterioro del servicio de taxi y a años de inacción política. Una valoración que contrasta con la postura más prudente del resto de instituciones, que prefieren esperar a tener claridad jurídica antes de pronunciarse sobre si Uber puede seguir rodando por Donostia con las licencias que lleva en el bolsillo.
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