Adaptarse o morir es una máxima natural que las gaviotas dominan como pocas especies. Estas aves marinas saben que, allí donde hay personas, hay comida, y no solo en las terrazas con vistas al mar. En Turquía, por ejemplo, han descubierto que uno de sus grandes rivales, los gatos, pueden ser fuente de sabroso alimento. Sobre todo si consigues ganarte el favor de los humanos.
Estambul es conocida como 'la ciudad de los gatos' por la ingente cantidad de felinos que pululan por sus calles. Son una atracción local más y gozan del beneplácito de las autoridades, de los vecinos y de los turistas, a quienes los minios saben seducir para recibir mimos y alimento. Pero para asegurar su buena manutención, y evitar que ataquen a la fauna urbana o asalten contenedores, la ciudad lleva tiempo instalando una especie de máquinas de vending adaptadas para expender pienso. Y las gaviotas no han permanecido ajenas a esta golosa novedad.
Lo pudo comprobar el año pasado Andrey Boguslavskiy, un turista que presenció una llamativa escena una tarde que regresaba a su hotel en la capital turca. Un grupo de gaviotas merodeaba alrededor de una de las máquinas de pienso, y una de ellas estaba maullando. O simulando que maullaba.
Sorprendido y fascinado, Boguslavskiy sacó su teléfono móvil, grabó la escena, la compartió en redes sociales y el resto es historia. El llamativo vídeo se hizo viral en pocos días y apareció en infinidad de medios de medio mundo. Una gaviota había aprendido a imitar el maullido de los gatos para conseguir comida.
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♬ suono originale - Visit Istanbul Official
Lo cierto es que las gaviotas son animales muy inteligentes y que producen sonidos muy característicos por su variedad de tonos, algunos más melodiosos y otros más estridentes. Pero la similitud de los sonidos de este ejemplar con los maullidos de un gato corriente son tan llamativos que es fácil comprender por qué este turista sintió la necesidad de compartirlos con el mundo.
Aunque en su día hubo quien se aventuró a afirmar que con los maullidos los gatos activaban la liberación de pienso, en realidad la máquina funciona con donativos de los transeúntes. De hecho, cuando hay sobras, otros pájaros se acercan para comer directamente. La gaviota, presumiblemente, observó que los gatos que se acercaban al aparato maullando recibían comida de los humanos, y simplemente aprendió a imitar sus sonidos con el objetivo de obtener también alimento.
Una anécdota curiosa que nos reconcilia un poco con las gaviotas y su feroz apetito, pues cuando estas aves tienen hambre, no hay nada que les amedrente para lanzarse directamente a robar comida incluso de nuestras manos.
Imágenes | Facebook/Cooking Studio Taos - Andrey Boguslavskiy - X/@__dejzy__
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