
Aunque ya empieza el calor no puedo resistirme a seguir horneando bizcochos y demás pastelitos para el desayuno. Y es que, no hay comparación con la bollería comprada y encima si son unas magdalenas de miel casera pues mejor que mejor.
Ya sé que la miel tiene amigos o enemigos, casi no hay un término medio, pero lo cierto es que estas magdalenas tampoco tienen un sabor excesivo a miel y si además le añadís la cucharadita de extracto de vainilla como que le amortigua el gusto mucho más. A mí personalmente la miel me encanta por lo que la vainilla se la echo en contadas ocasiones y casi siempre por adaptarlas a las preferencias de los niños.
Comenzar precalentando el horno a 170 grados. Batir la mantequilla a temperatura ambiente, el azúcar, la miel y la vainilla si se quiere añadir con varillas o una batidora hasta que se vea cremoso. Añadir los huevos uno a uno y por último la harina con la levadura. Remover todo bien y añadir la leche hasta formar una masa blandita.
Preparar doce cápsulas de papel en un molde de muffins metálico. Repartir la masa con una cuchara o un racionador de helados. Hornear durante veinticinco minutos. Una vez fuera del horno dejarlas reposar cinco minutos en el molde y pasar a una rejilla para que acaben de enfriar.

Tiempo de elaboración | 45 minutos
Dificultad | Fácil
Estas magdalenas de miel son ideales para desayunar y así incorporar este alimento en nuestra dieta diaria sobre todo si no os gusta excesivamente al natural. En una lata hermética se conservan unos dos o tres días frescas.
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