Hablábamos recientemente del desorbitado precio que ponen a ciertos productos alimenticios en fechas navideñas, lo que está provocando que las comidas y cenas tradicionales se modifiquen, se cambia el lechazo por el conejo, los percebes por berberechos…
Otro de los productos que desaparece de las mesas en estas fiestas son las angulas, y no sólo por el precio, a esto se le suma el peligro real de desaparición y el dudoso valor gastronómico que poseen.
La cría de la anguila se va a mercados como el asiático, también a Holanda y Dinamarca pero en menor medida. Según Ana Otamendi, tercera generación de una familia que inició el comercio de la angula en el País Vasco en los años 20, el 85% de las angulas de su negocio se exportan.
