Leroy Bourgogne Blanc 1998

Dos de los consejos que se suele dar a los aficionados cuando van a comprar un borgoña por primera vez son que elijan botellas en las que la palabra “Bourgogne” no conste en la etiqueta; y que compren vinos de productores, nunca de “Négociants”.
Lo primero —que no ponga Bourgogne en la etiqueta-, se deduce fácilmente de la escala de calidades borgoñona. Efectivamente, las dos primeras escalas, genéricos y regionales, llevan explícita la palabra Bougogne, al contrario las otras tres, en teoría de mejor calidad, que completan la pirámide: municipales, 1er cru, Grand Cru.
El segundo consejo —huir de “négociants”-, también parece bastante razonable: mejor acudir al pequeño o mediano productor que cultiva sus viñedos y vinifica en la propiedad que comprar a grandes “negociantes” que compran uva, mosto o incluso vino ajeno y lo venden con su etiqueta. Dicen que los vinos de “Négociant” no tienen alma…


Para los aficionados a los vinos de la borgoña, el mombre del Domaine Méo-Camuzet siempre va asociado al vino tinto.
Clives Coates es sin duda una autoridad en el mundo del vino. Sus libros sobre vinos franceses suelen ser de los más consultados por aficionados y profesionales de todo el mundo.
Henry Gouges se estableció a principios del siglo pasado en la localidad de Nuits-St-Georges, en plena Côte de Nuits, en la zona más norteña de la borgoña francesa.
No hace mucho les hablámos, aquí en Directo al Paladar, de esta cooperativa en Chablis,
El Domaine Caillot tiene su base en la población de Mersault, en plena Côte de Beaune, en la borgoña francesa. Ahí es donde en 1962 se establece Roger Caillot como viticultor después de comprar algunos viñedos.
Paul Jacqueson es un joven aventurero que cuando no está de viaje por el mundo dirige el Domaine que lleva su nombre en la población de Rully, en la Côte Chalonnaise, al sur de la Borgoña.