El golpe del 23-F fue un fracaso, menos en un sitio: el bar del Congreso

Se estima que se bebieron hasta 121 botellas de alcohol de alta graduación en aquella noche de febrero

Bar 23f
Facebook Twitter Flipboard E-mail
jaime-de-las-heras

Jaime de las Heras

Editor Senior
jaime-de-las-heras

Jaime de las Heras

Editor Senior

Bares, qué lugares, tan gratos para conversar, cantaba Gabinete Caligari en el año 1986 con aquel Al calor del amor en un bar. Sin embargo, cinco años antes, hubo un bar que, grato, lo que se dice grato, no parecía en una fría noche de febrero, pero que vio una caja inédita: la cantina del Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981.

A raíz de la desclasificación de los documentos vinculados al golpe de estado del 23-F, hemos conocido también que, entre tiros al aire, zancadillas a Gutiérrez-Mellado, Juan Carlos I saliendo en televisión y los tanques en las calles, los golpistas también, a medida que el tiempo pasaba, donde también se atrincheraron fue en la barra del bar del Congreso.

En total, según los cálculos que ha estimado el periódico El País, los asaltantes dejaron el bar tiritando –que no lleno de tiros–, consumiendo hasta 121 botellas de alcohol de alta graduación.

Se estima que el alcohol consumido durante aquella noche de transistores ascendió a 106.672 pesetas, unos 3.100 euros al cambio moderno, pero que ajustados a la inflación supondría, realmente, un valor aproximado de 7.500 euros.

Según el inventario realizado cinco días después por el Servicio de Intendencia del Congreso, esa noche se consumieron 208 botellas de alcohol, 16 cajas de cerveza, 23 de refrescos, 60 litros de zumo y 47 botellas de agua mineral. Más de la mitad de las botellas de alcohol (121) eran de alta graduación: brandy, ginebra, whisky o cava, incluidas cuatro botellas de champán Moët Chandon y dos de coñac Martell, ambos franceses.

Fumar a cascoporro

Como también eran otros tiempos en los que, aparte de asaltos al poder político, también se podía fumar de manera bastante más libre que hoy, el gasto en tabaco en aquella noche igualmente fue alto. Hasta 58.400 pesetas (unos 1.700 euros) en cigarrillos pasaron al debe de los golpistas que, evidentemente, no estaban liquidando cuentas en la barra cuando comprasen sus cajetillas de Fortuna, Ducados o Bisonte. Lo de vapear, los cigarrillos de autor e, incluso, ver referencias internacionales no era tan habitual.

A ello habría que sumar otro desfalco: el de la comida. Se calcula que se pidió pitanza por un valor estimado de 93.349 pesetas –2.719 euros en la actualidad–, lo cual tampoco es moco de pavo si se tiene en cuenta que se calculan en unos 200 los guardias civiles que el teniente coronel Antonio Tejero habría reclutado, con la connivencia de otros superiores militares, para asaltar el Congreso en aquella velada. 

Según las cuentas del bar del Congreso, quedaron deteriorados 97 kilos, 14 botes, 27 latas y 27 cajas de alimentos variados, incluidos tres centros de jamón serrano por 7.600 pesetas (220 euros al precio actual).

No obstante, no fue el único 'menú' de la jornada. También, tanto dentro del Congreso como la tropa leal en el exterior, acabaron comiendo bocadillos traídos del Hotel Palace, a apenas 40 metros del hemiciclo, y bebiendo café en termo para soportar aquella noche histórica de la democracia española.

El consejo de guerra del 23-F condenó a los golpistas a pagar 1.076.454 pesetas para sufragar los daños en el Congreso, entre los que se incluyó todo el desfalco del bar, pero no consta que ese dinero llegara nunca al Palacio de las Cortes.

Imágenes | RTVE/ Moët & Chandon

En DAP | El whisky tradicional con el que disfrutar de sabores únicos en casa como si estuviésemos en la mismísima Escocia

En DAP | Este whisky escocés ha sido el mejor del mundo dos veces y es perfecto para regalar a los más sibaritas




Inicio