La comida de los turistas es tan mala, que los monos de Gibraltar comen tierra para aliviar el malestar digestivo que les provoca

Un estudio plantea que los macacos practican geofagia para aliviar los problemas digestivos derivados de los alimentos que les dan los turistas del Peñón

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Liliana Fuchs

Editor

Las masificaciones turísticas no solo transforman el paisaje urbano y la vida de los habitantes, también afecta al medio ambiente y puede modificar la conducta de la fauna local. Un ejemplo lo tenemos en Gibraltar, cuyos monos son una atracción más y han aprendido a convivir con los turistas, siempre dispuestos a agasajarlos con comida. El problema es que esos alimentos son de tan mala calidad, que los macacos necesitan aliviarse comiendo tierra.

Es la hipótesis que plantea un nuevo estudio publicado en la revista Scientific Reports, que cuenta con participación española, tras estudiar y documentar el comportamiento de los primates que habitan en el Peñón de Gibraltar y cómo este cambia en función de la afluencia de turistas, que alcanza sus picos máximos en verano.

La geofagia, la práctica de ingerir tierra de forma deliberada, es algo relativamente común en el mundo animal, especialmente entre mamíferos y aves, también en reptiles e invertebrados. También se produce en humanos, más allá de la infancia, estando documentada en civilizaciones antiguas, aunque en la actualidad se vincula con problemas de la conducta alimentaria y otros trastornos. 

Los animales pueden comer tierra para complementar su dieta con ciertos minerales, como sucede con los guacamayos tropicales que ingieren arcilla de los barrancos para nutrirse con los minerales que contiene. Sin embargo, en el caso que plantea el trabajo que lidera el investigador J. Frater, los monos de Gibraltar estarían buscando aliviar el malestar digestivo que podría estar causándoles una dieta alterada por los alimentos de los turistas, compuestos en su mayoría por ultraprocesados no saludables.

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Tampoco es nuevo este comportamiento, pues algunos minerales presentes en la arcilla terrestre tienen la capacidad de absorber toxinas vegetales indigestas para muchos animales; también los humanos empleamos sustancias minerales en la elaboración de productos o medicamentos para tratar problemas gastrointestinales como la acidez, el reflujo o la diarrea. Así, algunos animales instintivamente pueden ingerir tierra para aliviarse o proteger la mucosa intestinal como parte de su rutina.

En los macacos de Berbería (Macaca sylvanus), esta conducta parece vinculada directamente con la modificación de su dieta provocada por la comida que les dan o dejan los turistas y que, posiblemente, les causa problemas gastrointestinales. “Estas presiones antropogénicas podrían estar favoreciendo un fenómeno de transmisión cultural dentro de los grupos sociales de macacos, ya que los distintos grupos exhiben preferencias diferentes por tipos concretos de sustrato”, apunta la zoóloga Mª Carmen Hernández, colaboradora de SMC España.

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Otra especialista consultada por el SMC, Ana María Fidalgo de las Heras, investigadora experta en Primatología, se muestra más cauta con las conclusiones del estudio, ya que existen muchas variables y valores no cuantificados que impiden extrapolar las hipótesis planteadas al comportamiento general de este macaco. Sin embargo, sí valora su enfoque integrador, y “por ilustrar cómo determinadas conductas pueden emerger y mantenerse en contextos fuertemente antropizados, aportando un ejemplo claro de la flexibilidad conductual de los primates”.

Para Andreu Sánchez Megías, doctorando en el departamento de Psicología Social y Psicología Cuantitativa de la Universidad de Barcelona, este estudio resulta muy interesante al poner de manifiesto los efectos nocivos del hecho de que los turistas provean con ultraprocesados humanos a los animales salvajes. Y, añade, evidencia la importancia de educar a los turistas en presencia de la fauna salvaje o semisalvaje, algo que debería integrarse en las campañas de sensibilización por un turismo sostenible.

“Este estudio nos enseña los peligros de los alimentos ultraprocesados, nos indica la importancia de saber cómo tratar con la fauna salvaje cuando hacemos turismo y nos enseña también la flexibilidad que tienen los primates para adaptarse a su entorno”, concluye.

Imágenes | Flickr/SJ Grantmrutek

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