Científicos alertan de que el suministro mundial de alimentos está en peligro por culpa de la degradación del suelo

Si se revirtiera en un 10 % la degradación del suelo provocada por el ser humano, las tierras cultivables podrían alimentar a unos 70 millones de personas más

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Liliana Fuchs

Editor

La pérdida de biodiversidad y los daños que sufren los ecosistemas en todo el mundo tienen un efecto directo en la propia supervivencia del ser humano. Dependemos del sector agrario para alimentar a los miles de millones de personas que pueblan la Tierra; sin suelos fértiles, el suministro de alimentos está en peligro. Y es un problema que se ha acelerado en los últimos años.

La clave está en la degradación que sufre el suelo a escala mundial, tal y como señala un estudio reciente publicado en Nature Food, desarrollado por investigadores de la Universidad de Bonn, la Universidad de Minnesota, la Universidad de Basilea y la Universidad Técnica de Hamburgo. Una degradación producida por diversos factores derivados de la actividad humana y la crisis climática que también deriva de ella.

“Por primera vez, hemos intentado cuantificar las consecuencias de la degradación para todas las tierras de cultivo del mundo”, explica el Dr. Hadi Hadi, investigador del Grupo de Economía de la Tierra de la Universidad de Bonn. Hasta ahora, sabíamos que un suelo degradado pierde fertilidad, y por tanto es menos productivo, pero no se habían analizado los efectos reales que está teniendo ese deterioro. 

Suelo

Los investigadores localizaron primero zonas con suelos que apenas habían sufrido daños y que mostraban altas cifras de rendimiento agrícola. Estas zonas les sirvieron como referencia para determinar qué es posible conseguir en suelos que no se han degradado ni se han visto afectados por factores como la tala y quema de vegetación, los monocultivos a gran escala, el uso indiscriminado de fertilizantes o las lluvias torrenciales, que arrastran la capa fértil del suelo y disminuyen las aguas subterráneas.

Utilizando estudios previos de grupos de trabajo, los autores calcularon para cada parcela de 10x10 km  una «brecha de rendimiento», que luego correlacionaron con cinco parámetros vinculados con la degradación del suelo: la erosión, la deshidratación, la compactación causada por el uso generalizado de maquinaria agrícola pesada, la pérdida de dióxido de carbono y la escasa cobertura vegetal.

“Un aumento del 10 % en la tasa de degradación reduce el rendimiento en una media del 2 %”, explica Hadi. “Por el contrario, si pudiéramos reducir la degradación en un 10 % en todo el mundo, el rendimiento de los cultivos aumentaría hasta tal punto que podríamos alimentar a más de 70 millones de personas más”.

Según sus autores, este estudio demuestra la importancia que tiene la calidad del suelo para el suministro de productos agrícolas, es decir, para asegurar que toda la población mundial tendrá acceso a una alimentación saludable. Y apuntan que hay esperanza para revertir el proceso ya que, como también apuntan otros trabajos previos, no es inevitable que la calidad de nuestros suelos siga empeorando a causa de la agricultura intensiva, solo hay que aplicar políticas internacionales adecuadas.

Imágenes | Unsplash/James Baltz /Mike Erskine

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