Cuando pensamos en la familia Roig, es inevitable que nos venga a la mente el logo verde de Mercadona. Es lógico: han construido el gigante de la distribución en España. Sin embargo, el matrimonio formado por Juan Roig y Hortensia Herrero ha cultivado una pasión que hoy es su inversión más personal y valiosa.
Si Mercadona es el motor económico de su patrimonio, su colección de arte se ha consolidado como su segunda gran inversión, convirtiéndose en una de las más importantes y envidiadas del mundo.
A través de la Fundación Hortensia Herrero, el matrimonio ha transformado su fortuna en la adquisición de piezas de primer nivel. Es una cuidada selección que incluye nombres propios de la talla de Anselm Kiefer, Anish Kapoor, Georg Baselitz o Mat Collishaw. Esta apuesta no solo ha revalorizado su patrimonio personal, sino que ha posicionado a Valencia en el mapa mundial del arte contemporáneo.
Este recorrido artístico se materializa en el Centro de Arte Hortensia Herrero, ubicado en el antiguo Palacio de Valeriola. La restauración de este edificio histórico para albergar su colección privada es la prueba definitiva de que, para los Roig, el arte no es solo un activo financiero, sino un compromiso real con la cultura.
Desde su apertura al público el 11 de noviembre de 2023, el museo ha logrado diversificar el turismo de la ciudad, atrayendo a un perfil de viajero cultural de alto poder adquisitivo. Solo en sus primeros meses de vida ha registrado cifras récord de visitantes, muchos de ellos extranjeros que viajan a Valencia con el objetivo específico de ver la colección. Esto ha revitalizado el centro histórico, potenciando el consumo, el sector hotelero y el comercio local, elevando el estatus de la ciudad como capital del arte contemporáneo en el Mediterráneo.
A diferencia del modelo de negocio de los supermercados, basado en el principio del consumo rápido, su faceta como coleccionistas busca la permanencia y la excelencia estética. Además de ser una herramienta de divulgación cultural, democratizando el acceso a obras que, de otro modo, estarían ocultas en espacios privados.
Aunque la valuación exacta se desconoce por la discreción de la familia, los expertos sitúan el valor de la colección en centenas de millones de euros. Solo la rehabilitación del palacio supuso una inversión de unos 40 millones de euros, a lo que se suma el valor de más de 100 obras de artistas que encabezan subastas internacionales como Andreas Gursky o Tony Cragg.
El matrimonio Roig ha demostrado saber diversificar su éxito con una visión a largo plazo. Si el éxito de Mercadona les ha dado la inyección financiera, su colección de arte les otorga una trascendencia que va mucho más allá de las cifras de ventas. Es el equilibrio entre la rentabilidad económica y el legado social.
Imagen | Fundación Hortensia Herrero, Centro de Arte Hortensia Herrero