Alimentaria+Hostelco, la más grande feria de alimentación que se celebra en nuestro país (y de las más grandes de Europa), ha arrancado este lunes en el recinto Gran Vía de Fira de Barcelona.
El encuentro, que se celebra cada dos años, reúne a cerca de 3.300 empresas, y es el mejor termómetro para saber hacia dónde se dirige el sector. Esta no es una feria dirigida al público general y, aunque como en todas las ferias, está llena de curiosos en busca de bolsas y pizzas gratis, aquí se viene a comprar y a vender. Y si algo ha quedado claro este año es que la moda de los alimentos ricos en proteína no ha hecho más que empezar.
Los supermercados están ya llenos de batidos, yogures y quesos ricos en proteínas, pero esto es solo el principio. “Lo vemos como lo que era antes el Wifi”, explica Enric Tardio, autor del informe de la consultora Innova sobre las principales tendencias en alimentación de 2026. “Antes tenías que ir a buscarlo, ahora tiene que estar en todas partes. Los consumidores le ponen un valor y espera que esté en muchos productos”.
Según este estudio, uno de cada dos consumidores ya busca proactivamente la inclusión de más proteínas en la dieta y el crecimiento de nuevos productos que incluyen la proteína como reclamo ha crecido un 22% en el último año.
Si en la pasada edición de Alimentaria, celebrada en 2024, lo que nos llamó la atención fue la abundancia de nuevos productos plant based -las alternativas a la carne elaboradas con vegetales- este año no había stand que no tuviera productos ricos en proteínas.
Tampoco es especialmente difícil subirse a esta tendencia: lo hacen con más o menos descaro todos los fabricantes de legumbres o carne y pescado, alimentos naturalmente ricos en proteína que se pueden subir a la ola sin demasiada innovación. Pero también fabricantes de dulces, bebidas o snacks, sectores con experiencia en reinventarse contantemente para satisfacer las necesidades del mercado.
El dulce de membrillo rico en proteínas es dulce de membrillo.
Los premios a la innovación
Entre los productos seleccionados por los Premios Innoval, los galardones entregados en el marco de la feria que “reconocen los lanzamientos más avanzados de la industria” había un sinfín de referencias con reclamos proteicos.
Entre los ganadores, los primeros chips elaborados únicamente con clara de huevo deshidratada, que ha presentado Patatas Fritas Torres, o los Bagazitos, de Impact Foods que ha logrado transformar el bagazo -un subproducto de la elaboración de cerveza- en un snack rico en fibra y proteína.
Durante este primer día de feria hemos podido probar snacks de gambas, de brócoli, y de todo tipo de productos cárnicos, como piel de pollo o pescado. Todos ellos “ricos en proteínas”.
Los snacks de carne llevan tiempo presentes en las ferias y no acaban de arrancar, pero había más que nunca.
“Está habiendo una diversificación [de los productos ricos en proteínas] en muchas categorías”, apunta Tardío. “Están los lácteos, pero también legumbres y cereales, donde hay una oportunidad interesante. Estaban cayendo y se están reinventando con el tema de la funcionalidad, trasmitiendo la funcionalidad a través de la naturalidad”.
Esta fiebre proteica se explica por varios motivos. La proteína está de moda en el entorno fitness y, además, se puede promocionar fácilmente, pues nada impide decir que un alimento es rico en proteína: no hay una legislación que lo impida como si existen trabas para las declaraciones funcionales del tipo “ayuda a perder peso”. Pero, además, la industria se está preparando para la llegada masiva de los antagonistas del GLP-1: los medicamentos tipo Ozempic que se espera tomen en España ya el año que viene hasta un millón de personas.
Estos medicamentos reducen la saciedad del que los toma, lo que no solo cambia la cantidad de las raciones que se consumen, sino también la composición de las mismas, pues en una menor porción es necesario introducir más nutrientes: es lo que se conoce como “nutrición densa”.
Leyre Urtasun durante su intervención en la feria.
La industria alimentaria es muy consciente de que viene un nuevo escenario y todas las grandes empresas están ya trabajando en ello. Así lo explica Leyre Urstasun, responsable de Desarrollo de Producto e I+D en el Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA), que está liderando el desarrollo de productos pensados, no solo para acompañar a las personas que decidan tomar este medicamento, sino también a los que dejan de tomarlo o no pueden hacerlo, ya sea por cuestiones médicas o económicas: “Son 200 o 300 euros al mes. No todo el mundo se lo puede permitir”.
Las personas que toman estos medicamentos ven cómo se llenan antes, pero también cambia su gusto. “Esto es algo muy nuevo”, explica Urstasun. “Está todo en estudio. Tienen cambios sensoriales fuertes, lo que antes te gustaba mucho ahora no. Se está intentando estudiar estos cambios. ¿Teniendo en cuenta esto cómo tienen que ser los alimentos? Han de ser alimentos ricos en fibra y proteínas, con alta densidad en porciones reducidas”.
En EEUU hay cientos de productos que se etiquetan ya como glp-1 friendly foods. Gigantes como Nestlé y Danone tienen ya líneas de productos con este reclamo. Algo tan explícito no sería posible en Europa, donde no están permitidas este tipo de declaraciones. Hasta la fecha, solo el glocumanaco de konjac puede ser promocionado como un ingrediente útil para lograr una mayor saciedad, pero la industria encontrará como siempre el camino para decir las cosas sin decirlas.
En el CNTA están trabajando, precisamente, para identificar ingredientes como el glocumanaco de konjac que de forma natural estimulen la producción de glp-1, otra interesante vía de negocio dirigida a las personas que no puedan medicarse o que vayan a dejar de hacerlo.
“El consumidor medicado pero que lo ha dejado tiene muchos riesgos de sufrir efecto rebote al retirar el fármaco”, explica Urtasun. “La producción cae en picado y si no ha adquirido nuevos hábitos, vuelves a comer. Necesitamos alimentos que sean un puente nutricional”.
Snacks de brócoli, espinacas o gambas, todos promocionados como ricos en proteínas.
Bebidas, salud digestiva y confort
La influencia de Ozempic y demás fármacos de este tipo es más alargada de lo que podríamos pensar. De la mano del auge de los alimentos proteicos, el informe de la consultora Innova sobre las diez tendencias principales en alimentación y bebidas para este año identifica también cómo se están disparando la venta de productos con reclamos de salud digestiva -alimentos ricos en fibra, fermentados, probióticos…-, así como los “snacks saludables”: alimentos indulgentes, pero que encajarían en un entorno de menores raciones.
Curiosamente, el territorio de las bebidas, dominado hasta no tanto por refrescos hasta los topes de azúcar, se está ahora reinventando para que el público lo reconozca como saludable, pese tiene que competir contra la bebida más saludable de todas: el agua. Y lo están consiguiendo. Según el estudio de Innoval, el 36% de los europeos ha incrementado el consumo de bebidas porque, a su juicio, son saludables.
Esta edición de Alimentaria estaba repleta de bebidas fermentadas, aguas de sabores y leches vegetales de todo tipo. Su auge también está relacionado con la llegada de Ozempic: la disminución de la saciedad hace que muchos pacientes beban menos agua del que deberían. Y quien dice agua, dice cualquier otro líquido que pueda promocionarse como una hidratación suplementaria.
Según explica Urtasun, debido a la menor cantidad de comida que se va a comprar con el auge de Ozempic, la industria prevé que haya una reducción de cerca del 6% en el gasto de la cesta de la compra y restaurantes. Pero a la vista está que lo intentarán recuperar por otro lado.