La escena se ha vuelto casi parte del paisaje urbano: portátil abierto, auriculares, un café al lado y varias horas de trabajo por delante. Las cafeterías se han convertido, para muchos, en una extensión improvisada de la oficina. Lo que para unos es comodidad, para otros abre un debate cada vez más presente en hostelería: cuánto tiempo puede ocuparse una mesa con una sola consumición.
Marta, responsable de un establecimiento, ha explicado en un podcast cómo gestionan esta situación, cada vez más habitual en bares y cafeterías. Según cuenta, la mayoría de estos clientes no generan conflicto porque continúan consumiendo durante la jornada. Empiezan con un café, después piden algo de comer o una bebida más y la mesa sigue teniendo sentido dentro del funcionamiento del negocio.
El problema surge cuando el tiempo se alarga demasiado sin apenas consumo y cuando el establecmiento empieza a llenarse, amenazando el equilibrio de todo. Según relata, no es extraño encontrar clientes que permanecen tres, cinco o incluso seis horas con un único café.
La clave, explica, está en el espacio disponible. Mientras el local no esté lleno y no se comprometa la rotación de mesas, no suelen intervenir. Incluso este tipo de perfiles aportan cierta vida al ambiente del establecimiento.
Sin embargo, la situación cambia en cuanto el aforo empieza a apretarse. En ese momento el equipo tiene una pauta clara: acercarse al cliente y preguntarle si desea pedir algo más. "Es un poco violento, pero también es violento estar con un café", asegura.
Si la respuesta es afirmativa, la situación se normaliza. Pero cuando el cliente no quiere seguir consumiendo y la sala necesita liberar espacio, llega la parte más delicada. "Si ya no quieren tomar nada más, ya no son clientes", afirma.
Es entonces cuando, según explica, el camarero interviene con educación para pedir la mesa. La fórmula suele ser directa pero amable: necesitan ese sitio para otro cliente.
@ponceeric_ ¿Qué hacer con El Típico Cliente SANGUIJUELA?
♬ sonido original - Eric Ponce
La hostelera admite que es una conversación incómoda, pero también subraya que mantener durante horas una mesa ocupada con una sola consumición genera una situación igualmente difícil para el negocio.
Más que una prohibición al teletrabajo en cafeterías, lo que plantea es una cuestión de equilibrio entre la comodidad del cliente y la viabilidad económica del local.
Foto | @ponceeric/TikTok
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