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Los ácidos grasos trans

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Todos conocemos ya la necesidad de reducir la ingesta de grasas de origen animal y potenciar las grasas vegetales para tener una mejor salud. Pero hay un tercer tipo de grasas que mucha gente desconoce y que es más dañina que la grasa de origen animal, se trata de los ácidos grasos trans.

Los ácidos grasos trans son unos compuestos que se añaden a una gran cantidad de productos alimenticios que son procesados fundamentalmente por la industria. Los podemos encontrar también en los establecimientos de comidas rápidas en varios productos preelaborados o en los aceites que se utilizan para las frituras.

El objetivo de estos ácidos grasos trans es conservar los alimentos mucho más tiempo, mejorar el sabor, favorecer la estabilidad de las frituras, etc.

Los expertos nos aconsejan que no realicemos una ingesta superior a un 2% diario de calorías que procedan de grasas trans, ya que los datos demuestran que son muy perjudiciales e impiden tener una buena salud cardiovascular. En la revista The New England Journal of' Medicine, han publicado un artículo en el que se hace un repaso a todos los mecanismos fisiológicos, conocidos hasta el momento, por los que los ácidos grasos trans favorecen y aceleran la progresión de la arteriosclerosis, uno de los factores de riesgo cardiovascular más importante.

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Los trans que no preocupan a los especialistas por la elaboración o por el mínimo contenido son los que se generan por las bacterias que están presentes en los estómagos de los animales rumiantes, estas grasas pasan a la carne grasa de éstos en pequeñas concentraciones y también a los productos derivados como los lácteos. Pero estos derivados se suelen procesar desnatándolos por ejemplo, de tal manera que se reducen considerablemente la presencia de estas grasas. Esta es la manera natural de la aparición de los trans.

El verdadero peligro está en los que se producen de manera artificial gracias a la hidrogenización, por eso a las grasas trans se las conoce como hidrogenadas. Gracias al proceso de añadir átomos de hidrógeno a las estructuras químicas de las grasas vegetales, se obtenían aceites muy baratos para realizar las frituras y además se les daba un buen sabor a los productos cocinados con estos aceites. También convirtieron estas grasas líquidas en untables para diversas elaboraciones y así conseguir que los alimentos que contenían estas grasas fueran mucho más duraderos.

Al desconocer los verdaderos efectos de las grasas trans sobre el organismo humano, estas nuevas grasas se incorporaron en muchos procesos industriales como la bollería, la repostería, la comida precocinada, los restaurantes de comida rápida, etc. De esta manera se ha introducido esta grasa en prácticamente todos los alimentos que han sufrido algún tipo de manipulación industrial.

Los profesionales de la salud tuvieron que dar la voz de alarma, incluso en las pirámides alimenticias actuales se incluye la recomendación de evitar estos ácidos grasos. Según los especialistas, los usuarios de la dieta mediterránea creían que estaban protegidos de ellos precisamente por seguir esta dieta, pero no es así.

Si realmente está demostrado que son peligrosos, ¿no se debería prohibir la utilización de estos trans por parte de la industria alimentaria?

Las actuaciones de los ácidos grasos trans sobre el organismo son las sigientes según los especialistas: Elevan el colesterol total, el LDL [colesterol 'malo'], alteran el metabolismo de los ácidos grasos en los adipocitos, favorecen la resistencia a la insulina, desencadenan todos los procesos inflamatorios que a su vez aceleran la lesión aterosclerótica, etc.

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Algunos de los productos que contienen una elevada cantidad de estas grasas son las palomitas de microondas, la pastelería, la bollería y galletas industriales, las patatas fritas de bolsa, la comida rápida, los tentempiés y los alimentos precocinados entre otros.

Debemos intentar evitar en la medida de lo posible este tipo de alimentos si deseamos una mejor salud cardiovascular, por lo menos hasta que tomen las soluciones necesarias y dejen de utilizar este tipo de grasas en la industria alimentaria.

Vía | El Mundo Más información | Nutrinfo Más información | Alimentación Sana Más información | Consumaseguridad Más información | The New England Journal of' Medicine

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