Adiós a las camas con canapé: la alternativa que gana espacio y estilo en el dormitorio

Diseños elevados con almacenaje integrado que apuestan por ligereza visual y funcionalidad real

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Joana Costa

Editor

Durante años, las camas con canapé han sido ese recurso casi obligatorio en pisos pequeños. Una solución práctica, sí, pero también bastante predecible: levantar el colchón y esconder media casa debajo. Orden aparente, aunque no siempre la opción más cómoda.

El problema es que, con el tiempo, esa fórmula ha empezado a mostrar sus límites. No solo por el precio, que suele ser elevado, sino también por la sensación de pesadez visual que aportan al dormitorio. Todo queda oculto, pero también más compacto, más cerrado.

En paralelo, las tendencias de interiorismo han ido girando hacia espacios más ligeros, donde el orden no depende de esconderlo todo, sino de integrarlo mejor. Y en este punto es donde aparecen nuevas soluciones que empiezan a desplazar al canapé clásico.

Una de las más visibles es la cama con base elevada y almacenaje integrado. A simple vista parecen estructuras más sencillas, incluso más livianas, pero incorporan cajones laterales o módulos extraíbles que cumplen la misma función: guardar sin saturar.

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Asimismo, ahora se llevan las camas con bases tapizadas o de madera vistas. Están ligeramente elevadas del suelo, y dan una sensación de orden y amplitud a la habitación porque integran el almacenaje y nos permiten esa funcionalidad que ya tenían las camas con canapé: mucho espacio para guardar desde la maleta hasta todas esas cajas de ropa que quedan tras hacer el cambio de armario estación tras estación.

El cambio es sobre todo estético. Estas camas dejan ver parte de su estructura, ya sea en madera o en tapizados, lo que genera una sensación de amplitud. El dormitorio respira más, aunque el espacio sea el mismo.

Más discreción

Además, eliminan la necesidad de añadir más muebles auxiliares. Ni cómodas desproporcionadas ni estanterías improvisadas: el almacenamiento se reparte de forma más discreta y funcional, sin convertir la habitación en un almacén.

Otro punto a favor es el descanso. Al apostar por bases más ventiladas, permiten una mejor transpiración del colchón, algo que no siempre ocurre con los canapés tradicionales. Se trata de un detalle técnico que acaba influyendo en el confort diario, y en la limpieza.

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También hay una cuestión de estilo. Estas camas beben claramente de la estética hotelera, donde todo está pensado para resultar cómodo pero también visualmente limpio. Un equilibrio que muchos buscan replicar en casa.

Para quienes quieren reforzar esa sensación, los interioristas recomiendan acompañarlas de cabeceros amplios y materiales naturales como lino, madera o lana. No se trata de llenar el espacio, sino de elegir bien cada elemento.

El resultado es un dormitorio que funciona igual o mejor que antes, pero con otra actitud. Menos ocultar y más integrar, menos volumen y más aire. Porque a veces ganar espacio no consiste en tener más sitio, sino en que parezca que lo hay.

Foto | En Pexels, foto de Max V., Engin Akyurt y Luis Quintero.

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