Aunque el invierno sea una etapa complicada para la mayoría de plantas, hay algunas que desafían el calendario y aprovechan el frío para lucirse. Tener una en casa es una forma sencilla de mantener el color en enero, cuando balcones y alféizares suelen verse apagados.
Entre todas ellas, el ciclamen destaca por combinar resistencia, floración prolongada y un aspecto muy decorativo. No es casualidad que sea una de las plantas más habituales en floristerías durante los meses fríos.
Su capacidad para adaptarse a temperaturas bajas y seguir floreciendo la convierte en una aliada perfecta para interiores luminosos, donde aporta vida sin exigir cuidados complejos ni rutinas exigentes.
Luz indirecta
El ciclamen soporta bien el frío y se mantiene firme siempre que reciba luz indirecta y riegos moderados. No necesita grandes cantidades de agua y agradece más un ambiente fresco que uno demasiado cálido.
Sus flores, que van del blanco al rosa, rojo o fucsia intenso, pueden durar semanas sin perder color ni consistencia. Ahora bien, otra de las razones por las que funciona tan bien en enero es su tolerancia a la calefacción, siempre que el ambiente no sea excesivamente seco.
Aún así, colocar esta planta en una estancia bien ventilada y alejada de radiadores directos ayuda a prolongar su floración y a mantener las hojas en buen estado. El ciclamen agradece unas condiciones frescas para prosperar.
Riego por inmersión
El riego es uno de los puntos clave. El sustrato debe permanecer ligeramente húmedo, pero nunca encharcado. Muchos viveristas recomiendan el riego por inmersión: se coloca la maceta unos minutos en agua y se deja escurrir bien después, evitando mojar directamente el centro de la planta.
En cuanto a ubicación, el ciclamen es muy versátil. Puede colocarse en el salón, la cocina o un pasillo con buena entrada de luz natural. También funciona bien cerca de ventanas orientadas al norte o al este, donde recibe claridad sin sol directo.
Además, existen variedades mini que resultan ideales para ventanas pequeñas, estanterías estrechas o mesas auxiliares. Agrupadas en diferentes colores, crean composiciones muy vistosas sin ocupar apenas espacio.
Con unos cuidados básicos y una ubicación adecuada, el ciclamen no solo sobrevive al invierno, sino que lo transforma. Su floración constante aporta color y sensación de vida en una época en la que el resto de plantas parece estar esperando a la primavera.
Fotos | Pexels
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