Hay un momento muy concreto en el que uno descubre que la lavadora, técnicamente, no se limpia sola. Suele ocurrir cuando la ropa recién lavada empieza a salir con un olor extraño, aparece moho en la goma de la puerta o el cajón del detergente adquiere el aspecto de una pequeña cueva húmeda olvidada desde el siglo pasado.
Uno de los electrodomésticos que más limpia en casa también necesita mantenimiento regular. Y bastante más del que la mayoría hace. Según recomiendan los grandes fabricantes como LG o Wirhlpool en sus servicios de soporte técnico, la acumulación de detergente, humedad, pelusas y suciedad puede acabar afectando tanto al olor de la ropa como al funcionamiento interno de la máquina.
El problema aparece especialmente en las lavadoras modernas de carga frontal, donde la humedad queda retenida más fácilmente en juntas y compartimentos. Ahí proliferan moho, bacterias y residuos de jabón que muchas veces pasan desapercibidos hasta que el olor deja de ser discretamente sospechoso y empieza a invadir media cocina.
Los fabricantes recomiendan realizar una limpieza básica cada uno o dos meses, aunque si la lavadora se utiliza a diario o con cargas grandes conviene hacerlo con más frecuencia. Especialmente en zonas clave como el filtro, el tambor, las gomas y el cajón del detergente.
Cajón en remojo
Uno de los puntos más olvidados suele ser precisamente el cajón. Allí se acumulan restos endurecidos de detergente y suavizante que terminan generando humedad constante y suciedad pegajosa. Lo recomendable es retirarlo completamente, dejarlo en remojo con agua caliente y limpiarlo con un cepillo pequeño antes de secarlo bien.
El filtro de drenaje también merece bastante más atención de la que recibe normalmente. Está situado generalmente en la parte inferior frontal de la lavadora y acumula pelusas, restos de detergente e incluso pequeños objetos olvidados en bolsillos. Monedas, horquillas o algún calcetín infantil parcialmente mutado forman parte ya de la arqueología clásica del electrodoméstico doméstico.
El tambor puede limpiarse ejecutando un ciclo vacío con agua caliente, bicarbonato y algo de vinagre blanco. Eso sí, los propios fabricantes advierten de no abusar del vinagre sobre las juntas de goma porque el uso excesivo podría deteriorarlas con el tiempo. Como ocurre con muchos remedios caseros, la clave suele estar en no convertirlo en una obsesión semanal.
Puerta entreabierta
Precisamente las gomas de la puerta son otra de las zonas críticas. Ahí se acumula humedad constante y aparecen fácilmente manchas negras de moho. Limpiarlas con agua tibia y jabón suave y secarlas después ayuda bastante más de lo que parece. Y hay un gesto simple que muchos técnicos repiten constantemente: dejar la puerta entreabierta después de cada lavado para ventilar el interior.
Otro de los errores habituales es utilizar más detergente del necesario pensando que la ropa quedará más limpia. En realidad ocurre justo lo contrario: el exceso genera más residuos internos, espuma acumulada y mayor suciedad en conductos y compartimentos. La lavadora no necesita medio vaso extra "por si acaso", aunque el cerebro humano insista bastante en esa teoría.
La parte menos glamurosa es que una lavadora mal mantenida no solo huele peor. También consume más energía, puede drenar peor y termina teniendo más averías prematuras. Y ahí aparece una de las ironías domésticas más modernas: gastarse cientos de euros en un electrodoméstico inteligente para después ignorar durante años el pequeño filtro que lleva acumulando pelusas silenciosamente desde la última mudanza.
Fotos | En Pexels: Lisa Anna, Vlad Deep y RDNE Stock project.
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