Con más horas de luz y la posibilidad de ventilar la vivienda durante más tiempo, el verano suele ser un buen momento para poner al día esas pequeñas tareas domésticas que se van posponiendo el resto del año.
Una de ellas es eliminar las manchas de moho que aparecen en baños, cocinas o habitaciones poco ventiladas. Además de resultar antiestéticas, pueden extenderse rápidamente si no se actúa sobre el origen del problema.
Ahora bien, antes de limpiar, conviene localizar la causa. La humedad por condensación, una filtración o una ventilación insuficiente suelen estar detrás de la mayoría de los casos. Si no se corrige ese origen, las manchas volverán a aparecer aunque la pared quede completamente limpia.
Frotar con una esponja
Para eliminar el moho, los especialistas recomiendan protegerse siempre con guantes y, si la superficie afectada es extensa o el ambiente está poco ventilado, utilizar también mascarilla para evitar inhalar las esporas.
Una de las opciones más utilizadas para manchas superficiales es aplicar vinagre blanco directamente sobre la zona, dejarlo actuar entre 30 y 60 minutos y frotar después con una esponja o un cepillo de cerdas blandas.
Si la humedad ha penetrado más en la pared o las manchas son persistentes, resulta más eficaz recurrir a un producto específico antimoho siguiendo las instrucciones del fabricante. En cualquier caso, conviene evitar mezclar distintos productos de limpieza, especialmente aquellos que contengan lejía o amoniaco.
Una vez eliminados los restos, es fundamental aclarar la superficie si el producto lo requiere y secar completamente la pared, ya que cualquier resto de humedad favorecerá que el moho vuelva a aparecer en poco tiempo.
Ventilación recurrente
Tras la limpieza, mantener la estancia bien ventilada ayuda a que la humedad no vuelva a acumularse. Abrir las ventanas a diario, utilizar extractores en baños y cocinas o evitar tender la ropa en interiores son hábitos que reducen el riesgo de que el problema reaparezca.
Si las manchas vuelven de forma recurrente, afectan a una superficie muy grande o van acompañadas de desprendimientos en la pintura, los expertos aconsejan revisar la vivienda para descartar filtraciones o problemas estructurales que requieran una reparación más profunda.
Dedicar una tarde de verano a este tipo de mantenimiento puede evitar que el moho siga extendiéndose y facilitar que las paredes lleguen al otoño en mejores condiciones.
Fotos | IA
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