Aunque pueda parecer un postre elaborado, el sticky toffee pudding es bastante sencillo de preparar en casa. La clave está en conseguir una miga muy tierna y en no escatimar con la salsa, que debe empapar bien el bizcocho y acompañarlo hasta el último bocado.
Tradicionalmente se sirve caliente y acompañado de nata, crema inglesa o, para los más golosos, una bola de helado de vainilla. Es perfecto para preparar con antelación: puedes tener el bizcocho listo y calentarlo justo antes de servir, añadiendo la salsa en el último momento.
Primero engrasamos y enharinamos un molde y precalentamos el horno a 180ºC.
Colocamos los dátiles en un cuenco con el agua hirviendo y el bicarbonato. Dejamos reposar 10 minutos. Trituramos hasta obtener un puré homogéneo.
Batimos la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa. Añadimos el huevo y batimos.
Agregamos el puré de dátiles y la esencia de vainilla, y mezclamos.
Incorporamos la harina, el azúcar, la levadura y las especias. Removemos para que todo quede bien integrado.
Vertemos la mezcla en el molde y alisamos la superficie para hornear el bizcocho 30 minutos. Retiramos el bizcocho del horno y pinchamos toda la superficie para que la salsa toffee se impregne en el bizcocho.
Para preparar la salsa fundimos la mantequilla y le añadimos el azúcar y la nata mientras removemos durante 1 minuto.
Vertemos la mitad de la salsa sobre el bizcocho, y lo introducimos de nuevo en el horno 5 minutos.
Retiramos el bizcocho del horno, y lo dejamos reposar dentro del molde 10 minutos. Desmoldamos el bizcocho, y servimos tibio con la salsa toffee.
Con qué acompañar el sticky toffee pudding
Aunque tradicionalmente se sirva con nata montada, queda de maravilla con helado de vainilla.
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