No pierdas la oportunidad de aprender a preparar en casa de forma sencilla un riquísimo caramelo salado. Cremoso y ligeramente espeso, este caramelo salado se convertirá en tu aliado para un sinfín de postres.
El caramelo salado es una de esas preparaciones que, cuando aprendes a hacer en casa, ya no vuelves a comprar. Solo necesitas azúcar, nata y un mantequilla para transformar unos pocos ingredientes en una salsa sedosa, brillante y con ese equilibrio perfecto entre dulce e intenso que engancha desde la primera cucharada.
Prepararlo es mucho más sencillo de lo que parece: basta con respetar los tiempos y no perder de vista el color del azúcar mientras se funde lentamente hasta alcanzar ese tono ámbar profundo tan característico. Después, la magia ocurre al añadir la mantequilla y la nata.
En una sartén o cazuela antiadherente cocinamos el azúcar a fuego medio hasta que se formen una especie de rocas que se irán derritiendo hasta formar un caramelo líquido de tonalidad ámbar.
Bajamos el fuego al mínimo e incorporamos la mantequilla para remover hasta que se haya derretido por completo.
Añadimos la nata y seguimos removiendo con el fuego al mínimo hasta que todo quede bien integrado. Agregamos la sal, removemos de nuevo, y dejamos enfriar un poco antes de pasar el caramelo a un recipiente de vidrio con cierre hermético.
Con qué acompañar el caramelo salado
Este caramelo salado combinará genial con recetas como estas cookies de chocolate blanco y nueces de macadamia, o con un irresistible helado de leche condensada.
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