La sepia rebozada puede parecer muy sencilla de preparar, pero conseguir que quede tierna y no gomosa tiene su truco. En esta receta te contamos cómo prepararla y cocinarla para conseguir un rebozado dorado y crujiente sin que la sepia pierda su jugosidad.
Es una receta rápida perfecta para una comida informal o para servir al centro de la mesa. Con pocos ingredientes y una buena fritura tendrás un plato de esos que siempre apetecen.
La fórmula, además, nos permite salir de algunos clásicos domésticos como la sepia a la plancha, otra preparación ganadora y, en cierto modo, se asemeja en el toque crujiente a cómo quedan las rabas de calamar.
No obstante, aquí también es importante secar muy bien la sepia una vez esté cortada, más o menos como cuando hacemos sepia al ajillo, para que no se quede el rebozado chicloso.
Primero cortamos la sepia en trozos y los secamos bien con papel absorbente. Esto es imprescindible para que la fritura quede bien hecha. Calentamos el aceite.
Mezclamos la harina con la maicena y añadimos un poco de sal.
Pasamos la sepia por la harina de manera que quede bien impregnada. Retiramos el exceso de harina.
Freímos la sepia por tandas en aceite bien caliente apenas unos minutos hasta que veamos que el rebozado queda dorado por fuera.
Escurrimos la sepia, y dejamos escurrir sobre papel absorbente. Servimos inmediatamente.
Con qué acompañar la sepia rebozada
Además de poderla servir con unos gajos de limón, prueba esta sepia rebozada crujiente con una salsa tártara. Si quieres convertirla en un plato más completo, acompáñala con una ensalada fresca como una ensalada waldorf o unas patatas fritas como estas bratkartoffeln, o patatas fritas al estilo alemán.
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