Con pocos ingredientes y en muy poco tiempo conseguirás un helado suave, delicado y con ese sabor clásico a nata que combina de maravilla con todo tipo de postres.
La clave está en conseguir una mezcla bien aireada y cremosa para que, una vez congelada, conserve una textura suave y fácil de servir.
Primero calentamos la leche con el azúcar hasta que se disuelva. No hace falta que hierva.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar por completo.
Incorporamos la nata, y mezclamos bien con una espátula de silicona.
Refrigeramos al menos 4 horas en la nevera.
Pasamos al congelador, y vamos removiendo la mezcla cada 30 minutos las tres primeras horas.
Con qué acompañar el helado de nata
Este helado de nata es ideal para acompañar todo tipo de bizcochos, tartas, ensaladas de frutas… Puedes probarla con opciones como este bizcocho de coco, esta tarta de manzana y flan, o esta colorida ensalada de frutas.
En DAP | Helado de vainilla
En DAP | Helado de canela