No descartes las hojas de zanahoria ni los tallos de brócoli: ideas para transformarlos en pestos o untables

Reducir el desperdicio de comida en la cocina es posible con un poco de ingenio 

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Inés Vazquez Noya

Editor

Hoy en día, pensar en aprovechar al máximo los ingredientes disponibles es una necesidad en la cocina. Desde las hojas hasta el tallo y la piel externa, todo se puede aprovechar y transformar.

A menudo, por costumbre o desconocimiento, gran parte de los vegetales termina en la basura antes de explotar todo su potencial. Las hojas de las zanahorias y los tallos de brócoli son el ejemplo perfecto de este desperdicio, totalmente innecesario. Estas partes, que habitualmente se descartan, esconden una riqueza de texturas, nutrientes y matices.

Transformar estos aparentes "desechos" en preparaciones como pestos y untables es una estrategia tan sencilla como atractiva. Las hojas de zanahoria, con un perfil herbáceo y algo amargo que recuerda al perejil, son una base ideal para un pesto alternativo. Para hacerlo, solo se necesita procesarlas con aceite de oliva, frutos secos, ajo y queso para tener una salsa texturizada perfecta para pastas o tostadas. 

Por su parte, los tallos de brócoli, una vez utilizados las flores, muestran un corazón tierno y dulce. Al hervirlos o cocinarlos al vapor, se vuelven extremadamente maleables y aptos para triturarlos con legumbres, tahini y especias, para crear un untable cremoso similar al hummus pero sin desperdicio, aportando frescura y un extra de fibra a cualquier picoteo.

Las posibilidades se extienden a toda la bolsa de la compra. Las hojas de remolacha bien crujientes, pueden convertirse en la base perfecta para una ensalada fresca. En el terreno de los fermentados, la parte blanca de la piel de la sandía funciona para preparar un kimchi alternativo lleno de textura, mientras que las pieles de la piña se pueden transformar en tepache, una bebida fermentada, refrescante y tradicional.

Intento, en mi día a día, tomar el hábito de cocinar con la totalidad del vegetal para reducir el impacto ambiental y enriquecer la cocina a coste cero. Para reutilizar  con un poco de creatividad, lo que generalmente se descarta puede convertirse en el protagonista de la mesa.

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