Al mundo del vino le sigue costando despegarse de clichés y mitos, y el de la temperatura de servicio es uno de los que más pesan. Mucha gente rechaza los tintos cuando hace calor, pero los profesionales defienden que no hay vinos de invierno y de verano, sino productos mal servidos. Lo que hay que hacer es adaptarse al contexto sin estropear la botella.
Cristina M. Figuero, sumiller y tercera generación de la bodega familiar Figuero, firme defensora de los tintos que elaboran en la casa, recomienda bajar la temperatura de servicio cuando aprieta el calor veraniego, pero no más de dos grados respecto a la temperatura óptima de cada vino en condiciones térmicas normales. Es decir, lo ideal es servir el tinto entre 12ºC y 14ºC.
Para lograrlo, recomienda Figuero, si no tenemos una vinoteca en casa, podemos recurrir a la nevera, pero nada del congelador. “Si bajamos en exceso la temperatura, lo que vamos a conseguir es que no tengamos ningún tipo de sabor en el vino”, comentaba en un reportaje. “Dentro de la nevera yo siempre recomiendo o bien en la puerta, o en la parte superior de la nevera”. Estas son las zonas que menos enfrían del frigorífico.
Además, para saber la temperatura precisa, Figuero sugiere usar un brazalete térmico, que nos indicará fácilmente la temperatura exacta a la que está la botella sin tener que abrirla, y conservarlo en la mesa en una bolsa térmica, un accesorio cómodo y mucho menos aparatoso que las champaneras.
Imágenes | Bodegas Figero