Esta forma de preparar los palmitos es popular en la cocina de Latinoamérica y el Caribe, donde no solo se consumen en ensaladas frías, sino que se utilizan en preparaciones calientes también. Al cocinarse a fuego lento en una salsa de tomate con sofrito y especias, su fibra vegetal se torna muy suave y tierna.
Si sobra algo de guiso, se puede guardar y reutilizar al día siguiente. Lo mejor será dejarlo enfriar a temperatura ambiente y mantenerlo en un recipiente hermético en la nevera hasta por 3 o 4 días. Al reposar, los sabores se intensifican y hará un relleno muy sabroso para usar directamente en un pastel salado, unas empanadas o unas tartaletas al horno.
Sacar los palmitos del bote, enjuagar con agua fría, escurrir y cortar en rodajas gruesas. Reservar. En una sartén a fuego medio con un chorrito de aceite de oliva, agregar la cebolla en finas tiras, el ajo picado y el pimiento rojo con una pizca de sal. Cocinar unos 5 minutos hasta que los ingredientes estén blandos.
Condimentar con el pimentón ahumado, remover unos segundos e incorporar la salsa de tomate, las aceitunas verdes, los palmitos y el perejil seco. Dejar cocinar a fuego bajo de 5 a 6 minutos para que los palmitos absorban el sabor de la salsa.
Con qué acompañar el palmito guisado
Para aprovechar al máximo la salsa de tomate y el toque ahumado del guiso, combina genial desde una base neutra como arroz blanco, quinoa o patatas al vapor, hasta unas tostadas de pan de masa madre frotadas con ajo.
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