Como me gusta cocinar, hay días que también prefiero hacer el mínimo esfuerzo. Este plato es el ejemplo de eso: una buena milanesa acompañada de una guarnición con mucho carácter.
En esta ocasión elegí una opción sin carne: es de seitán de la marca Vanetta y está cocida lentamente en la sartén para lograr ese color dorado y una superficie ligeramente crujiente. Es una pieza de bocado firme y sabroso, al ser una 'carne vegetal' a base de gluten de trigo, aporta la saciedad necesaria para afrontar el resto del día o descansar bien por la noche, especialmente cuando se termina con un plus de orégano seco y un hilo de mostaza o aceite aromatizado por encima, que le queda increíble al seitán.
Para acompañarla, la guarnición de berenjenas doradas logra un extra de sabor y textura. Cortadas en bastones y salteadas hasta alcanzar un punto tierno por dentro y tostado por fuera, estas verduras se convierten en el aliado perfecto. El uso del pimentón picante no es casualidad, su ahumado y su picor sutil hacen un contraste interesante con la suavidad del seitán, transformando un vegetal cotidiano en una guarnición gourmet.
Otras ideas que no fallan para variar el plato son un puré de boniato con un toque de jengibre o nuez moscada (ideal para contrastar con el salado de la milanesa), o una ensalada de espinaca, champiñones y almendras para sumar frescura. Incluso un salteado rápido de espárragos con ajo y ralladura de limón resulta una opción fresca y liviana.
Armar un plato de este estilo me llevó solo 20 minutos y no defraudó. Esta milanesa con berenjenas es la prueba de que, con un par de buenos ingredientes y un poco de pimentón, tienes el almuerzo o la cena resuelta
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