24 horas en Aranjuez: qué hacer y qué comer en la mejor escapada al sur de Madrid

Majestuosa, fresca, palaciega, vibrante, luminosa… Aranjuez sorprende como Patrimonio de la Humanidad como una escapada icónica para salir de Madrid

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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

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Pocos destinos concentran, a tan escasa distancia de una gran capital, semejante densidad histórica, artística y natural. Situada en el extremo meridional de la Comunidad de Madrid, a unos cincuenta kilómetros al sur de la capital, Aranjuez se asienta en la comarca de Las Vegas, en la fértil vega donde confluyen el Tajo y su afluente el Jarama. Esa privilegiada posición geográfica explica tanto su exuberante vegetación —sorprendente para quien llega desde la árida meseta— como la abundancia agrícola que durante siglos abasteció a la Corte española. La UNESCO no dudó en reconocerlo: en 2001 declaró su paisaje cultural Patrimonio de la Humanidad.

La historia de la villa está indisolublemente ligada a la Corona. Tras pertenecer a la Orden de Santiago en la Edad Media, fue Felipe II quien encargó el palacio y el trazado de una nueva villa, con Juan Bautista de Toledo como arquitecto. Pero la gran transformación llegó con los Borbones del siglo XVIII: Felipe V, Fernando VI y Carlos III ampliaron el conjunto, completaron los jardines al modo de Versalles y dejaron en herencia el trazado reticular del casco antiguo.

"Aranjuez fue primero dibujado y luego construido", reza la frase atribuida a sus urbanistas—, hoy declarado Conjunto Histórico-Artístico. De aquella época proceden el Palacio Real, los Jardines de la Isla, del Parterre y del Príncipe, la Casa del Labrador, el Museo de Falúas Reales y la bicentenaria Plaza de Toros, además de las huertas que aún surten de fresas, espárragos y tomates a media España.

Fachada Del Palacio Real De Aranjuez Fachada del Palacio Real de Aranjuez.

El calendario festivo es tan rico como el monumental. En primavera, el Festival de Música Antigua lleva conciertos barrocos y renacentistas a los jardines y al Palacio Real; en mayo, las fiestas patronales de San Fernando animan la villa. 

Gabinete De Porcelana C Patrimonio Nacional Gabinete de Porcelana. ©Patrimonio Nacional.

Pero la gran cita es la Fiesta del Motín de Aranjuez, declarada de Interés Turístico Internacional, que cada primeros de septiembre revive el levantamiento popular de 1808 en que una multitud asaltó el palacio del valido Godoy y precipitó la abdicación de Carlos IV. El asalto nocturno a la luz de antorchas, el Mercado Goyesco, el Descenso Pirata del Tajo y la corrida goyesca convierten esos días en uno de los espectáculos festivos más singulares de la Comunidad de Madrid.

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Mañana: el Palacio, los jardines y el corazón de la villa

Palacio Real Palacio Real. ©Spain.info

Conviene llegar temprano para visitar el Palacio Real con tranquilidad. El tren de Cercanías desde Atocha deja al viajero a pocos minutos a pie por la Avenida del Palacio, un paseo arbolado que ya anticipa el ambiente cortesano. Vale la pena optar por la visita guiada: los guías de Patrimonio Nacional convierten cada sala en un episodio vivo de la historia de España.

Sala De Los Espejos Sala de los Espejos, en el Palacio Real de Aranjuez. ©Patrimonio Nacional.

El interior no defrauda. La escalera de doble tiro coronada por una lámpara de más de doscientos puntos de luz marca el tono de lo que sigue: el Gabinete de Porcelana —obra maestra del rococó español—, la Sala de los Espejos y las dependencias reales completan un recorrido donde barroco y neoclásico conviven con cuadros de Lucas Jordán y Vicente López. 

Jardin De La Isla Jardín de la Isla. ©Spain.info

Al salir, los Jardines de la Isla y del Parterre, bordeando el Tajo, merecen un paseo reposado: fuentes mitológicas, arbolado centenario y, en primavera, una explosión floral difícil de olvidar.

Plaza Real Y Ermita De San Antonio C Turismo De Aranjuez Plaza real y la capilla de San Antonio. ©Turismo de Aranjuez.

Hacia mediodía, el casco histórico aguarda a pocos minutos a pie. La Plaza de la Constitución, corazón de la villa, es el punto de partida para explorar la Real Capilla de San Antonio —proyectada por Bonavía en 1750—, los palacetes Silvela y de Medinaceli y las singulares corralas arancetanas, una forma de arquitectura popular del siglo XVIII única en la comarca.

Merece la pena detenerse también ante la estación de ferrocarril, uno de los edificios más singulares de la villa. Su estilo neomudéjar, con arcos de herradura y decoración de cerámica vidriada, contrasta graciosamente con la sobriedad ilustrada del resto de Aranjuez y recuerda que fue precisamente el tren el que, en el siglo XIX, acercó la localidad al común de los madrileños, democratizando un destino que durante siglos había sido privilegio exclusivo de la Corte.

La Casa De Infantes C Turismo De Aranjuez La Casa de Infantes. ©Turismo de Aranjuez.

Quien sienta curiosidad por el mundo taurino encontrará en la Plaza de Toros —una de las pocas del siglo XVIII que se conservan en España— un recorrido interior de lo más completo: el ruedo, la capilla, los toriles y el museo que recorre la historia del ocio regio en la villa componen una visita tan inesperada como entretenida, que revela otra faceta del carácter festivo de Aranjuez más allá de sus jardines y palacios.

Dónde comer en Aranjuez

Es fácil comer bien en Aranjuez, pero también es complicado encontrar mesa en algunos de sus restaurantes de más fuste si pretendes plantarte allí un sábado, sobre todo de primavera u otoño, y sentarte a las primeras de cambio, así que regla número 1: reserva con antelación.

A partir de ahí, hay opciones para todos los gustos y precios. Si eres fan del producto, buscas buenos vinos y sueles tender al marisco –y a verduras de calidad–, quizá la mejor parada sea la de Aguatinta, un restaurante de materia prima con poquita intervención.

Esparragos Verdes Y Blancos En Aguatinta Espárragos verdes y blancos en Aguatinta.

Clásico entre los clásicos es Casa José, en manos del chef Fernando del Cerro, seguramente el mejor embajador que tenga la gastronomía arancentana. Aquí brillan las verduras, como podía ser evidente, y presenta dos espacios –uno en la parte baja, con barra y tapeo– y una parte más gastronómica en la primera planta donde, además, ofrece sus menús degustación a precios más que correctos.

Berenjena Al Wok Salsa De Tomate Y Crema De Aceituna Kalamata En Casa Jose Berenjena al wok, salsa de tomate y crema de aceituna kalamata en Casa José.

La otra bandera en la localidad de Fernando del Cerro no deja de ser menos recomendable. Hablamos del restaurante Carême, en honor al célebre cocinero francés, y que presume de vistas desde su terraza al Palacio Real de Aranjuez. Cocina afrancesada, buen producto, pero también un par de peldaños por encima en precio de las otras dos alternativas. 

A buen precio, muy concurrido y de éxito asegurado, El Rana Verde es otro de esos estandartes arancetanos a los que poner en la recámara, sobre todo si buscamos buenos espárragos o nos pirran las ancas de rana. También bordan el faisán estofado y, además, tienen brasa donde sacan bastante lustre a las carnes en este establecimiento centenario. 

Navajas Con Pil Pil De Amontillado Navajas con pil pil de amontillado en Casa Delapio.

De un perfil parecido, cerca de la plaza de toros, Casa Delapio es otra dirección en la que comer bien, no complicarse la vida y mantener un ticket medio no muy oneroso con una carta variada y rica.

El cierre, como alternativa clásica para hablar de buen producto, es el restaurante Almíbar, otro imprescindible en la escena de la ciudad, que trabaja bien carnes y mariscos con una carta diversas y ecléctica y donde, si eres de cucharas calientes, no me marcharía sin probar los callos.

Tarde: el Jardín del Príncipe, los gangos y la ribera del Tajo

Casa Del Labrador Casa del Labrador. ©Patrimonio Nacional.

La tarde se dedica al Jardín del Príncipe, el mayor de los jardines de Aranjuez, al que se llega a pie desde el casco histórico o en el Chiquitrén, el tren turístico que parte de la Plaza de Armas que no es solo para niños y que resulta bastante práctico. 

Salon Platino De La Casa Del Labrador C Patrimonio Nacional Salón platino de la Casa del Labrador. ©Patrimonio Nacional.

Ya dentro del jardín, la visita a la Casa del Labrador es obligada. Pese a su nombre, es un suntuoso palacete neoclásico de Carlos IV: el exterior es discreto, pero el interior deslumbra con frescos de Brambila, suelos de mármol tallados a mano y un mobiliario de manufactura excepcional. La visita es guiada. Muy cerca, junto al río, el Museo de Falúas Reales guarda las embarcaciones en que la Familia Real navegó el Tajo; pequeño en superficie, resulta sorprendentemente evocador.

Gondola Napolitana De Carlos Ii Góndola napolitana de Carlos II. ©Patrimonio Nacional.

Para cerrar la jornada, el paseo por la orilla del Tajo desde el Puente de Barcas hacia la confluencia con el Jarama regala vistas de ribera con sotos de choperas y sauces. En primavera y verano, los gangos de la calle de La Reina —merenderos tradicionales frente al río— son el remate perfecto: tortilla, conejo al ajillo y el rumor del agua como banda sonora. También es posible contratar un paseo en barco turístico por el tramo urbano del río en temporada alta.

Falua De Carlos Iv Falúa de Carlos IV. ©Patrimonio Nacional.

El Jardín del Príncipe guarda además rincones menos frecuentados que merecen una exploración pausada: el estanque con el Templete Chinesco, diseñado por Juan de Villanueva, o la Fuente de Apolo, que preside uno de los ejes principales del jardín con una elegancia de raíz clásica. A medida que se avanza hacia el este, el arbolado se cierra y la sensación de alejarse de la ciudad se acentúa, convirtiendo el paseo en algo próximo a una excursión por un bosque de ribera.

Mirador Del Puente Verde C Turismo De Aranjuez Mirador del Puente Verde. ©Turismo de Aranjuez.

La riqueza agrícola de Aranjuez también merece atención antes de que caiga la tarde. Las huertas históricas que rodean el municipio, herederas directas de los sistemas de riego ideados para abastecer a la Corte, siguen cultivando los mismos productos que hicieron famosa la despensa real: el espárrago blanco, la fresa y el tomate de Aranjuez, considerados entre los más sabrosos de la Comunidad de Madrid. En temporada, los puestos de venta junto a las propias tierras de cultivo permiten llevarse a casa un recuerdo comestible difícil de igualar.

Imágenes | Patrimonio Nacional / Visita Aranjuez / Spain.info

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