Con su forma triangular o casi de media luna, cualquiera diría que las croquetas morellanas son más bien empanadillas. Pero no somos quién para discutir la tradición local del pueblo de Morella, donde, a pesar de ser un invento relativamente reciente, ya forman parte de la gastronomía típica local y toda una atracción para el visitante hambriento.
Toda la gastronomía del pueblo y de la zona hará las delicias de cualquiera, especialmente en la temporada de otoño-invierno, pero sus peculiares croquetas son una de esas especialidades que más llaman la atención entre los visitantes despistados. Se pueden encontrar en prácticamente todos los bares y restaurantes del municipio y, aunque cada uno aporta su toque particular, comparten una característica común: un relleno de carne de cocido o puchero envuelto por una fina oblea que se reboza en huevo y pan rallado antes de la fritura, dejándolas muy crujientes.
Las "croquetas" de Croquellanas.
La empresa local Croquellanas cuenta que surgieron a mediados del siglo XX cuando las guisanderas del pueblo, que se ocupaban de cocinar para eventos cuando no había restaurantes, tuvieron la ocurrencia de crear este bocado en tiempos en los que había que aprovechar todo lo que había. Fueron ganando fama y no tardaron en extenderse por todo el pueblo, siendo hoy muy famosas las de reconocidos restaurantes como Casa Roque o el Mesón del Pastor.
En el caso del primero, las croquetas morellanas mantienen siempre el mismo relleno tradicional, aprovechando la carne del puchero, como si fueran croquetas de cocido o ropa vieja. Esta se sofríe con una cebolla previamente bien pochada y se completa con una especie de bechamel que se hace directamente sobre las carnes, procurando que quede bien espesa, y con un toque de canela. En su caso se emplean obleas de las de misa, muy delicadas y finas, aunque en otros locales emplean obleas corrientes de empanadillas.
Una vez rebozadas en huevo y pan rallado es recomendable congelarlas para freírlas sin que se rompan, siendo mucho más fácil la fritura a partir de las obleas de empanadilla más tradicionales, que además permiten crear una forma más de media luna, en lugar de triangular.
Mesón del Pastor.
Sea como sea, son una especialidad morellana que quizá no convenza del todo a los apasionados de las croquetas más tradicionales cremosas, pero que han logrado ganarse el corazón de los morellanos en muy poco tiempo. Sobre su autoría exclusiva hay también cierta polémica, pues en la localidad de Villafranca del Cid también preparan un bocado muy similar, aunque con el nombre de napoleones (napoleons).
Casi escondido en la provincia de Castellón, el municipio de Morella es uno de esos tesoros que la riquísima Comunidad Valenciana guarda en sus tierras de interior, que además forma parte de la red de los Pueblos más bonitos de España. Enclavado en un entorno natural montañoso de gran belleza, Morella conserva aún el aire medieval histórico de la villa y es una escapada estupenda para las primeras semanas de otoño.
Imágenes | Casa Roque - Mesón del Pastor - Croquellanas