Convertida en una de las joyas de la corona del turismo extremeño, la ciudad de Mérida, capital de Extremadura y eterno legado romano de la clásica Emerita Augusta, es por méritos propios una ciudad viva y, además, cargada de historia y de gastronomía.
En una ciudad perfecta para recorrer a pie, Mérida aún sorprende con una síntesis gastronómica en la que caben bares de toda la vida, algunos restaurantes de nuevo cuño que apuestan por reivindicar raíces extremeñas y, entre medias, restaurantes clásicos y algunas propuestas más vanguardistas para salir del tópico culinario.
Si bien la mayor parte de la oferta se va a concentrar en el casco histórico, a orillas del río Guadiana, y flanqueado por el teatro romano y por el anfiteatro, hay algunas alternativas para el que quiera adentrarse un poco más de los lugares más clásicos.
Ajena aún a restaurantes presentes en la Guía Michelin o galardonados con un Sol de la Guía Repsol, la ausencia de establecimientos de este perfil no desmerecen la escena culinaria de Mérida, donde se puede comer muy bien por poco dinero y, también, encontrar restaurantes con más intención gastronómica sin complicarse.
No faltan, evidentemente, bares de tapas donde suelen dar rienda suelta a recetas con ibérico –con especialidades locales como el pestorejo–, buenos embutidos, algunas recetas muy pastoriles.
Tuétano
El picantón de Tuétano.
Su nombre no falla, habiéndose convertido en un fundamental de la nueva escena emeritense. De hecho, es el único restaurante que Michelin 'recomienda' en la capital extremeña y lo hace basándose en el estilo de asador contemporáneo de esta parrilla donde las brasas y la carne son las reinas del mambo.
Entre las curiosidades del local está el hecho de que, incluso, hay una serie de restos romanos bajo su suelo de cristal, así que lo de comer sobre un vestigio histórico aquí no es una frase hecha. Situado en una de las arterias principales de Mérida –la calle John Lennon–, Tuétano no es solo un local frecuentado por turistas, sino, y sobre todo, por un público local muy fiel a esta propuesta donde encontrarás carnes ibéricas, chuletas y algunas delicias locales como las gírgolas a la brasa, un tipo de setas que recomendamos encarecidamente.
Tuétano. C. John Lennon, 26, 06800 Mérida, Badajoz.
Agallas
Macarrones rellenos de cochinillo Torrequemada.
Originalidad y un cambio de registro para otro de esos restaurantes de nuevo cuño que hacen ruido en Mérida. Al mando de un chef local como es Antonio Luis Falcón, Agallas presume de esa valentía que lo ha hecho ya un fundamental de la ciudad con una cocina fusión bien entendida, sin estridencias, pero con mucho sabor.
Es tierra de samosas y tacos, también de baos, de hamburguesas o de tatakis, que no suenan extremeños, pero que están buenísimos y que en su base sí tienen producto de proximidad a precios casi ridículos para este estilo de cocina. Si te quieres sorprender, Agallas no te debe faltar.
Agallas Gastro Food. C. Suárez Somonte, 2, 06800 Mérida, Badajoz.
A de Arco
La sala de A de Arco.
Otro restaurante que hace de su ubicación su autentica razón de ser y el motivo de su nombre. El bautismo no es un tema menor, pues está enmarcado –nunca mejor dicho– en parte del Arco de Trajano que atraviesa parte del comedor. A ello hay que sumar que su estilo de cocina mediterráneo, con algún detalle italorromano, y el ambiente que hay lo hagan un fundamental en el centro de la ciudad.
La mesa, antes de que alguien dude, está a la altura de las circunstancias de la ubicación. Lugar muy para celebrar, mesas elegantes y un servicio por encima de la media, pero con un ticket medio muy apañado hace que el restaurante que comanda Enrique Frías sea imprescindible. No dejes de pedir las criadillas de tierra (unas setas, no temas), las croquetas de ternera o su particular risotto extremeño, con carnes ibéricas.
A de Arco. C. Trajano, 8, 06800 Mérida, Badajoz.
El Bar Old School Food
El chef Carlos López, de El Bar Old School Food.
Es curioso lo que sucede en este restaurante porque no es un bar y el Old School del nombre realmente no hace tanta justicia a la cocina creativa que realizan. Muy frecuentado por los clientes de la ciudad, 'El Bar' ejecuta una cocina fusión vista, para pocos clientes (máximo de 14 por servicio, en una misma barra) y con un menú degustación cerrado.
Sin carta y sin otra propuesta que no sea ese degustación, El Bar es lo que el chef Carlos López ha querido poner en danza con menús cambiantes casi semana a semana y con una estética que navega entre el bar y un salón de videojuegos, con ciertos aires de StreetXo que, si os gusta una cocina algo más arriesgada, no dejamos de recomendar en una de las ubicaciones más céntricas de Mérida.
El Bar Old School Food. C. San Salvador, 4, 06800 Mérida, Badajoz.
Sybarit Gastroshop
Lomo ibérico en Sybarit.
Quizá Sybarit no sea un restaurante al uso, pero sí es una de las paradas más afamadas en Mérida y que alterna ese mundo gastronómico con una pequeña tienda donde vas a encontrar productos extremeños, así que puedes matar dos pájaros de un tiro con tu visita sin complicarte.
Seguramente sea el espacio más gourmet dentro de la ciudad –y eso se paga también, claro–, pero es un restaurante infalible si quieres probar producto, buenos embutidos, alguna oferta de pescados y, sobre todo, carnes, garantizan la experiencia en un establecimiento de los que fichar en Google.
Sybarit Gastroshop. C. Trajano, 6A, 06800 Mérida, Badajoz.
Conce.Pto
Vieira y papada ibérica de Conce.pto.
Quizá ya te esté echando atrás un restaurante que se autodenomina Concepto, pero el nombre tiene una vuelta de hoja: es un homenaje a la abuela del chef, Conce, como la llamaban, y aquí oficia Samuel López, un cocinero que se ha forjado en casas como Atrio o Martín Berasategui.
Palabras mayores para una novedad en una apertura de 2025 que tiene mimbres para ser el restaurante más gastronómico de la ciudad. Va a hacer mucho ruido, así que conviene no perderlo de vista y disfrutar de una cocina sabrosa, con mucho recuerdo y mucho sabor que ya tiene algunos hits como los raviolis de gallina y champiñones, la corvina con salsa de callos o el ajoblanco con gamba blanca.
Conce.Pto. Calle Sagasta, 20, 06800 Mérida, Badajoz.
Tabula Calda
Evidentemente, no todo va a ser rock & roll en Mérida. En el centro de la ciudad, uno de sus baluartes ejecuta una cocina extremeña con mucho sabor y mucho fundamento desde unos salones clásicos e imperecederos. Aquí no esperes vanguardia, pero sí mucha calidad en sus productos y en recetas que siempre funcionan.
Ubicado en una antigua casa solariega, de aquí no deberías irte sin probar las migas, darte un pequeño homenaje a los clásicos quesos tipo torta y, sobre todo, las carnes de cerdo ibérico, que se marchan a la brasa y que son la auténtica estrella de una casa más que conocida por el cliente local.
Tabula Calda. C. Romero Leal, 11, 06800 Mérida, Badajoz.
Tapería del Sur
Tapería del Sur.
Una de las bazas para elegir la Tapería del Sur, aparte de que se come bien, que las raciones son grandes y que tiene una terraza bastante maja es que, además, tienen una oferta bastante amplia en productos sin gluten, por lo que no es una opción a dejar pasar en balde.
Más allá de las opciones para celiacos, es un buen lugar para tomar cañas, compartir tapas, aunque la parte mala es que, si eres un viajero, no pilla especialmente céntrico, pero eso no quita que sea un referente en la ciudad.
Tapería del Sur. C/ Diego Muñoz Torrero, local 3, 06800 Mérida, Badajoz.
El Puchero de la Nieta
El Puchero de la nieta.
Vayas cuando vayas, siempre vas a ver gente. No es céntrico, pero es un referente en Mérida con una cocina familiar y casera, muy de bar, donde seguramente no acabes pagando más de 25 euros por persona, incluso con algún alarde.
Migas, cazuelas, huevos rotos, pestorejo, bacalao dorado y postres caseros no suelen fallar en un local amplio, con bastante trasiego de clientes y mesas dobladas pero donde comer bien es muy fácil. Y muy barato.
El Puchero de la Nieta. C/ José Ramón Mélida, 14, 06800 Mérida, Badajoz.
Los Segovianos
La barra de Los Segovianos.
Cercano, certero y también sin gluten. Aquí volvemos a dejar las veleidades para apostar por un restaurante que, si bien no está en el centro de Mérida, merece darse el capricho –siendo viajero o local– con sus cochinillos asados, aunque también conviene dejarse engatusar por sus arroces.
Cocina casera, croquetas y un ambiente familiar son los mimbres de un restaurante con un notable éxito entre el público de Mérida y, en este caso, también toca volver a salir bastante lejos (al barrio de Montealto), pero se come más que bien.
Los Segovianos, C. Castuera, 6, 06800 Mérida, Badajoz.
La Tahona
Lengua estofada de La Tahona.
Regresamos al centro de Mérida para encontrar otro de esos restaurantes bien puestos, monos y donde lo mismo puedes comer de raciones que ir a platos principales. Suelen tener una buena oferta de guisos y cocina lenta, pero, sobre todo, una buena variedad de carnes que salen a la brasa y a la plancha.
Buenas croquetas, unos callos interesantes y algunas alternativas de pescado completan la carta de un restaurante que tiene un ticket medio comedido y, además, en la barra ofrece algunas tapas majas (que se pagan) y con las que también te puedes dar por comido.
La Tahona. C. Alvarado, 5, 06800 Mérida, Badajoz.
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